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Elevados precios impulsan demanda de chips iraquíes para sortear bloqueo de internet en Irán
Las estrictas restricciones impuestas por las autoridades iraníes en el acceso a internet han generado un mercado negro de chips de telefonía móvil iraquíes en las zonas fronterizas occidentales, que se han convertido en un recurso esencial para ciudadanos y profesionales iraníes que buscan evitar la censura estatal y continuar con sus actividades en línea.

En las regiones limítrofes occidentales de Irán, la fuerte censura y los bloqueos de internet impuestos por el gobierno han dado lugar a un fenómeno singular: la proliferación de un mercado negro dedicado a la venta de chips de telefonía móvil iraquíes. Estos dispositivos, aunque costosos, se han convertido en la única vía para que muchos iraníes puedan acceder a la red global y mantener sus labores diarias sin la interferencia gubernamental.
Un recorrido por la carretera circular que conduce al paso fronterizo oficial de "Proiz Khan", en el distrito de Qasr-e Shirin, provincia de Kermanshah, revela una escena cotidiana donde decenas de vehículos se alinean diariamente. Allí, jóvenes, estudiantes y profesionales se congregan para captar las señales inalámbricas emitidas desde torres de transmisión en territorio iraquí, fenómeno conocido localmente como la "migración digital en el punto cero".
Demanda creciente y precios elevados
Las ciudades iraquíes cercanas, como Kalar y Khanaqin, facilitan la recepción de señales de operadores móviles como Asiacell, Korek y Zain, que alcanzan hasta uno o dos kilómetros dentro del territorio iraní. Aunque en Irak estos chips tienen un valor real de apenas unos pocos dólares, en el mercado negro iraní su precio oscila entre 5 y 6 millones de tomans, equivalentes a aproximadamente 80 a 100 dólares según las tasas de cambio vigentes, lo que supone un gasto significativo frente a las tarifas locales de internet.
Mohammad, un programador residente en la zona, explicó que adquirió un chip iraquí para continuar con su trabajo y actualizar software. Sin embargo, señaló que el chip no funciona dentro de la ciudad de Qasr-e Shirin, por lo que debe desplazarse diariamente al paso fronterizo y permanecer varias horas para poder realizar sus proyectos. Además, subrayó que los paquetes de datos, como el de 20 gigabytes que cuesta 15 mil dinares iraquíes, resultan muy caros al convertirlos a la moneda iraní, la cual experimenta fluctuaciones constantes, y destacó la ausencia de alternativas viables.
Mecanismos técnicos y legales para el uso de chips extranjeros
Expertos en telecomunicaciones detallan que los usuarios emplean dos métodos técnicos para utilizar estos chips:
- Conexión directa: los teléfonos se enlazan directamente con las torres de transmisión iraquíes cercanas a la frontera, lo que permite que los datos circulen sin pasar por la infraestructura ni la supervisión gubernamental iraní.
- Protocolo de itinerancia (roaming): en zonas más alejadas, los usuarios activan la itinerancia internacional a través de redes iraníes dominantes, como Hamrah Aval o Irancell. En este caso, el tráfico de datos se cifra y se envía mediante un túnel seguro a la red principal en Irak antes de acceder a internet, eludiendo así los filtros locales.
Desde el punto de vista legal, la posesión de chips de telefonía extranjeros no está penalizada por la legislación iraní. Además, las autoridades fronterizas carecen de facultades para inspeccionar el contenido digital de los dispositivos personales de viajeros o visitantes sin una orden judicial, lo que facilita la circulación regular de estos chips a través de conductores de camiones de tránsito y visitantes.
Impacto social y respuesta gubernamental
Observadores consideran que esta situación refleja una brecha profunda entre las políticas oficiales de control del espacio digital y las necesidades reales de los usuarios. El gobierno iraní intentó mitigar el descontento de ciertos sectores profesionales mediante un proyecto denominado "internet estratificado", que otorgaba permisos especiales de acceso a grupos como médicos, programadores, periodistas y académicos a través de perfiles específicos.
Sin embargo, esta iniciativa fue criticada por expertos en tecnología y organizaciones civiles por fomentar una "discriminación digital" en el acceso a la información, sin lograr frenar el recurso de los ciudadanos a soluciones alternativas y costosas, como las redes privadas virtuales (VPN) o los chips fronterizos.
Las autoridades justifican las restricciones de internet con razones de seguridad. El ministro de Comunicaciones, Seyed Sattar Hashemi, afirmó que estas medidas responden a "circunstancias militares y de seguridad" actuales, prometiendo que se trabajará para superarlas próximamente.
En este contexto, el distrito fronterizo de Qasr-e Shirin, con una población de 27 mil habitantes y que alberga importantes puntos de comercio con Irak y la región del Kurdistán, se ha convertido en un eje económico vital que no solo facilita el tránsito de mercancías no petroleras, sino que también ofrece a sus residentes una vía para acceder a tecnologías alternativas que les permitan continuar con sus actividades afectadas por el bloqueo digital.
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