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En mayo de 2026, un enviado especial del presidente Trump llegó a Groenlandia sin aviso previo, reflejando una estrategia estadounidense para establecer una presencia militar y económica permanente en la isla, incluyendo derechos de veto sobre inversiones y bases militares adicionales.

El domingo 17 de mayo de 2026, Jeff Landry, gobernador de Luisiana y enviado especial del presidente estadounidense Donald Trump, aterrizó en el aeropuerto de Nuuk, Groenlandia, sin notificar previamente a las autoridades locales. Entre sus pertenencias llevaba gorras rojas con el lema "Make America Great Again", un médico para evaluar el sistema de salud local y una agenda no oficial para una visita de tres días que incluía un congreso económico al que no fue invitado.
Desde la llegada de Trump al poder en noviembre de 2024, Groenlandia ha recibido visitas inesperadas de delegados estadounidenses, como Donald Trump Jr. y Charlie Kirk en enero de 2025, y el vicepresidente J.D. Vance en marzo del mismo año. Sin embargo, esta última visita presenta un enfoque distinto.
Un informe del New York Times reveló que Estados Unidos no ha abandonado sus aspiraciones sobre Groenlandia, sino que las ha modificado. En lugar de una anexión directa, ahora busca establecer una presencia militar "permanente y sin limitación temporal", incluso en caso de independencia de Groenlandia, junto con un "derecho de veto estadounidense sobre cualquier inversión importante" en la isla.
El investigador Ulrik Bram Gad, del Instituto Danés de Estudios Internacionales, declaró a Le Monde que estas demandas contradicen el derecho de autodeterminación y la soberanía de Groenlandia.
En marzo pasado, el general Gregory Gelo, comandante del Mando Norteamericano, informó al Congreso que Washington pretende obtener tres bases militares adicionales en Groenlandia, además de la existente en Thule. Los lugares prioritarios son Narsarsuaq, al sur, con un puerto de aguas profundas, y Kangerlussuaq, al suroeste, que cuenta con una pista de aterrizaje capaz de recibir aviones de gran tamaño. Ambos sitios alojaron bases estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.
El interés estadounidense también se extiende a la explotación de recursos minerales. A mediados de abril, las autoridades groenlandesas aprobaron la transferencia de la licencia del proyecto de tierras raras "Tanbreez" a la empresa estadounidense Critical Metals, que controla el 92.5% del proyecto. Este yacimiento es uno de los mayores fuera de China.
Esta acción coincide con la cumbre celebrada en Pekín entre Trump y Xi Jinping, donde las tierras raras fueron un tema central, situando la adquisición estadounidense en un contexto geopolítico más amplio.
Al ser consultado sobre el propósito de su visita, Landry afirmó con una sonrisa que venía a "hacer nuevos amigos" y negó tener "intenciones agresivas", agregando que "a diferencia de las potencias europeas que practicaron imperialismo y colonialismo, Estados Unidos nunca lo hizo".
La llegada de Landry provocó la protesta de la ministra de Salud groenlandesa, Anna Wangenheim, quien rechazó el envío del médico estadounidense y calificó la acción como una injerencia en asuntos internos. Bram Gad describió la visita como una "campaña simultánea de encanto y presión".
El primer ministro groenlandés, Jens Frederik Nielsen, declaró que la isla "no está en venta", aunque reconoció ante el foro "Futuro de Groenlandia" que Groenlandia debe "encontrar una solución" con Washington dentro del grupo de trabajo tripartito formado en enero. Añadió: "No deseamos inversiones estadounidenses, pero no planeamos excluirlas".
En el ámbito europeo, durante el foro económico, el ministro delegado francés Nicolas Forissier expresó el apoyo europeo con estas palabras: "Groenlandia no se compra ni se invade, Francia está aquí para ayudar".
El analista de France Inter, Pierre Haski, señaló que las acciones estadounidenses "serán más rechazadas en Europa", especialmente tras la retirada de 5,000 soldados estadounidenses de Alemania y la cancelación del despliegue en Polonia, mientras se incrementan fuerzas en la isla que Trump reclama. Añadió que la cumbre de la OTAN en junio en Turquía será una oportunidad para aclarar el significado de la garantía estadounidense para los países aliados.
En medio de estas tensiones, el edificio alto y de cristal que albergará el nuevo consulado estadounidense en Nuuk ha sido objeto de burlas entre los groenlandeses, quienes comentan que su tamaño parece indicar que fue construido para ser la futura sede administrativa estadounidense "tras la anexión".



