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El gobierno estadounidense anunció una recompensa de hasta 15 millones de dólares por datos que permitan desmantelar las redes financieras del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní.

El gobierno de Estados Unidos informó en la madrugada del sábado que ha establecido una recompensa económica considerable para quienes proporcionen información que permita desactivar las redes de financiamiento del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní.
El programa "Recompensas por Justicia", dependiente del Departamento de Estado estadounidense, ofrece hasta 15 millones de dólares por datos que conduzcan a la interrupción de los mecanismos financieros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria y sus distintas ramas.
Por su parte, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos indicó que las redes del sistema bancario paralelo en Irán están compuestas por numerosas casas de cambio que supervisan una extensa red de empresas extranjeras ficticias.
Este entramado facilita que los bancos iraníes sancionados y sus filiales reciban fondos provenientes de las ventas externas de petróleo, petroquímicos y otros productos.
El Tesoro estadounidense advirtió sobre la existencia de casas de cambio que desempeñan un papel crucial en el mercado de divisas iraní y que han facilitado transacciones internacionales por cientos de millones de dólares para individuos iraníes sujetos a sanciones.
Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, declaró anteriormente que su departamento mantiene una campaña económica contra el régimen iraní y afirmó que "la economía y la moneda iraní están en un colapso total".
Además, Bessent subrayó que la única forma de detener este deterioro es alcanzar un resultado satisfactorio en las negociaciones, y anunció en las últimas horas la imposición de nuevas sanciones contra Irán.
El viernes temprano, Bessent reveló detalles sobre la incautación por parte de Estados Unidos de billeteras digitales y activos iraníes en el extranjero, incluyendo mil millones de dólares en criptomonedas iraníes, como parte de sus esfuerzos para restringir la economía iraní.
Asimismo, se aplicaron sanciones contra una red que engañaba a empresas estadounidenses para apoyar al ejército iraní.



