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Francia reporta su primera infección confirmada de ébola en un médico que regresó de una misión humanitaria en la República Democrática del Congo.

El Ministerio de Salud francés anunció este miércoles la detección del primer caso confirmado de infección por virus del ébola en territorio nacional.
El paciente es un médico que recientemente regresó de la República Democrática del Congo tras participar en una misión humanitaria. Tras confirmarse su diagnóstico, fue trasladado inmediatamente a aislamiento sanitario.
Las autoridades francesas iniciaron el rastreo de todas las personas que tuvieron contacto con el médico, aunque aseguraron que el nivel de riesgo para la población de Francia y Europa sigue siendo bajo hasta el momento.
La República Democrática del Congo atraviesa un brote extenso del virus, asociado a la cepa rara denominada "Bondebjou". Esta variante es una de las menos comunes del ébola, pero presenta un alto grado de peligrosidad.
Según los datos más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el brote ha afectado a más de mil personas y ha causado la muerte de al menos 267.
La OMS señaló que esta cepa registró la tasa de propagación más rápida durante el primer mes en comparación con brotes anteriores, lo que sugiere que el virus pudo estar circulando de forma oculta durante varios meses antes de que se declarara oficialmente la crisis el 15 de mayo. Esto se confirma con la detección temprana de casos en zonas urbanas y campamentos con alta concentración de desplazados.
Este brote se considera uno de los más peligrosos de los últimos años, junto con la epidemia que afectó a Guinea, Sierra Leona y Liberia entre 2014 y 2016, así como el brote mayor ocurrido en Congo en 2018.
La cepa "Bondebjou" no cuenta hasta ahora con una vacuna aprobada, lo que representa un desafío adicional para su contención.
El foco principal del brote se concentra en tres provincias del este del Congo: Ituri, que es el epicentro, y las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur.
Se han registrado casos y algunas muertes en Uganda, lo que indica una transmisión transfronteriza y aumenta la posibilidad de expansión regional. Hasta la fecha, no se han confirmado casos fuera de África.
Existen cinco motivos principales que generan preocupación sobre este brote:
La OMS lidera la respuesta internacional mediante la creación de centros de aislamiento en las zonas afectadas, la ampliación de pruebas rápidas para acelerar diagnósticos, el seguimiento de contactos y la identificación de cadenas de transmisión, así como la experimentación con vacunas y tratamientos dirigidos a la cepa "Bondebjou". Además, se ha reforzado la vigilancia fronteriza en países vecinos.
La organización declaró que la situación constituye una emergencia sanitaria de interés internacional, lo que permite movilizar financiamiento y acelerar la respuesta.
Por ahora, la probabilidad de que el ébola se propague ampliamente se considera baja, dado que el virus no se transmite por vía aérea como el COVID-19, sino que requiere contacto directo con fluidos corporales.
No obstante, los expertos advierten que la persistencia del brote en áreas en conflicto podría facilitar su expansión a ciudades más grandes o a través de fronteras, replicando escenarios graves similares al brote de África Occidental entre 2014 y 2016, que causó más de 11.000 muertes.
En otro desarrollo, se informó que un ciudadano estadounidense que estaba siendo tratado por ébola en Alemania fue dado de alta a principios de junio tras confirmarse su recuperación completa y la ausencia del virus en su organismo desde finales de mayo.