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El ministro francés anuncia el cierre parcial de cientos de institutos por falta de seguridad, mientras las autoridades anticipan que la movilización sindical amplíe las revueltas estudiantiles.

Las autoridades francesas se preparan para una posible escalada en las manifestaciones. Se estima que la incorporación de un respaldo más amplio por parte de los sindicatos podría hacer que las protestas trasciendan el ámbito estrictamente estudiantil y alcancen una mayor magnitud.
La tensión disminuyó durante los primeros días de la semana actual. Esta calma relativa llega después de varios episodios de grave agitación que incluyeron agresiones contra docentes, heridos entre el personal policial y la quema intencionada de vehículos y contenedores de basura.
Los disturbios dejaron numerosas personas lesionadas. Además, provocaron cuantiosos destrozos en bienes públicos y privados, cuyo costo total asciende a millones de euros según las estimaciones oficiales.
Este domingo, el titular del departamento educativo detalló las medidas preventivas. A través de los canales France 2 y France Inter, Édouard Geffray comunicó que las clases quedarían suspendidas "total o parcialmente" este lunes en unos 400 a 500 centros de secundaria donde no se cumplen las condiciones mínimas de seguridad.
El funcionario precisó que la cifra de establecimientos con actividades interrumpidas el viernes ya oscilaba entre 400 y 500. Asimismo, reveló que 24 instituciones educativas habían sufrido daños severos, siendo objeto de incendios o actos de vandalismo.



