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La policía italiana desmanteló una red dedicada al tráfico de migrantes desde la ciudad argelina de El Kala hacia las costas sur de Cerdeña, deteniendo a ocho argelinos, entre ellos tres traficantes y un presunto cabecilla del grupo.

La policía italiana informó haber desarticulado una red especializada en el tráfico de migrantes que operaba entre Argelia, Cerdeña y Francia. Como consecuencia de la operación, ocho ciudadanos argelinos fueron puestos bajo prisión preventiva por su presunta vinculación con la organización.
Entre los detenidos en Cerdeña figuran tres traficantes y un individuo identificado como el posible líder del grupo delictivo, según indicó la policía de Cagliari a la agencia France Presse.
Un comunicado policial señaló que una investigación conjunta, iniciada en febrero por la policía y la unidad antimalta de Cagliari, permitió esclarecer al menos cinco cruces ilegales originados en la ciudad argelina de El Kala con destino a las costas meridionales de Cerdeña.
Cada uno de esos viajes se realizó a bordo de embarcaciones pequeñas motorizadas, capaces de transportar entre 10 y 12 personas. En total, dichos trayectos permitieron trasladar entre 50 y 60 migrantes, mayoritariamente argelinos y algunos tunecinos, hasta territorio italiano.
Las autoridades identificaron a un ciudadano argelino, beneficiario de asilo y recientemente establecido en Cagliari, como el supuesto jefe de la red, cuya actividad abarcaba El Kala, Cagliari y Marsella.
Según la policía, se le atribuye la dirección del reclutamiento de migrantes y traficantes en Argelia, la recaudación de fondos para financiar los cruces, la coordinación logística de los viajes ilegales hacia las costas cerdanas mediante embarcaciones peligrosas y su presunta implicación en actos de corrupción con funcionarios locales para facilitar sus operaciones.
El comunicado precisó que Argelia servía como sede principal para el reclutamiento de migrantes, la organización de las salidas y la preparación logística de los viajes. En Cerdeña, otra célula se encargaba de la recepción de los migrantes, la elaboración de documentos falsos y el apoyo operativo a los colaboradores. Por su parte, uno de los principales financiadores del grupo actuaba desde la zona de Marsella.
La acción fue denominada “Fantom”, en referencia a las embarcaciones neumáticas equipadas con motores potentes adquiridas por la red. Estas naves buscaban abrir una nueva ruta más rentable para el tráfico de personas entre la isla tunecina de Galita y las costas de Cerdeña.
De haberse llevado a cabo con éxito este plan, la red habría podido duplicar la frecuencia de sus viajes y, por ende, incrementar sus ganancias. Cada migrante debía pagar aproximadamente 2500 euros para alcanzar el territorio italiano.
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