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La guerra a la velocidad de la luz: ¿por qué Estados Unidos busca armas láser?
Estados Unidos acelera el desarrollo de armas láser para contrarrestar drones a bajo costo, en medio de una creciente competencia internacional por tecnologías de energía dirigida.

Estados Unidos intensifica sus esfuerzos para desarrollar armas láser capaces de enfrentar drones a bajo costo, en un momento en que se acelera la competencia internacional por tecnologías de energía dirigida, según reveló el periódico "The Times".
Este giro llega tras el inicio del uso por parte del ejército estadounidense de un sistema láser denominado "Lokist" en Texas, donde ha derribado drones, según el ejército, que representaban una amenaza para las fuerzas estadounidenses y el personal de la oficina de aduanas y protección fronteriza.
El uso del láser representa un cambio significativo en la naturaleza de la guerra moderna, ya que estas armas pueden destruir objetivos aéreos sin necesidad de lanzar misiles costosos, lo que las convierte en una opción atractiva para hacer frente al aumento del número de drones.
Energía dirigida
El Departamento de Defensa estadounidense destina cerca de mil millones de dólares este año al desarrollo de una serie de sistemas de "energía dirigida", tras pasar más de dos décadas investigando tecnologías capaces de convertir haces láser en armas efectivas en el campo de batalla.
Estados Unidos envió el sistema "Lokist" a Texas para equipar a la Fuerza de Tareas Conjunta en la frontera sur, compuesta por unos 8.000 elementos, con un sistema láser de alta potencia multifuncional.
La empresa estadounidense "Erfoment" desarrolló el sistema, que se instala sobre un vehículo y puede emitir un haz láser de 20 kilovatios capaz de quemar y perforar objetivos, mientras que la compañía promociona el arma como capaz de "neutralizar amenazas a la velocidad de la luz".
Al mismo tiempo, las fuerzas de infantería de marina estadounidense han ampliado el uso del mismo sistema para enfrentar drones pequeños, además de haberlo instalado en el portaaviones "USS George H.W. Bush", que realizó pruebas marítimas exitosas el año pasado.
El interés estadounidense en el láser se basa principalmente en un factor económico: un lanzamiento de misil antimisil avanzado para derribar un drone puede costar millones de dólares, mientras que el costo de disparar un haz láser podría no superar unos pocos dólares.
De esta forma, teóricamente, las fuerzas estadounidenses podrían enfrentar un drone armado valorado en unos 30.000 dólares sin agotar su inventario de misiles caros, como el sistema "Patriot" o el misil "Standard SM-3".
Varios países
Esta carrera no se limita a Estados Unidos, ya que varios países están desarrollando armas de energía dirigida, ante el creciente uso militar de drones, misiles y sistemas no tripulados.
Reino Unido ha desarrollado el arma láser "Dragon Fire", que podrá desplegarse en buques de la Armada Real en los próximos años, mientras que China ha puesto en marcha un sistema láser portátil montado en camión, además de estar desarrollando armas láser para embarcaciones anfibias.
Rusia ha probado un arma láser portátil para enfrentar drones en condiciones de combate, mientras que Israel posee el sistema "Iron Beam" con una potencia de hasta 100 kilovatios, que ha utilizado contra drones lanzados desde Líbano.
Ante esto, el Pentágono busca desarrollar armas más potentes que los sistemas diseñados para combatir drones pequeños, con capacidad para enfrentar misiles de crucero, drones grandes y misiles antinaves.
El programa "Sky" trabaja en el desarrollo de sistemas láser con potencias entre 150 y 500 kilovatios, mientras que funcionarios de la Armada estadounidense han planteado la posibilidad de alcanzar en el futuro un arma de un megavatio.
No obstante, estas ambiciones enfrentan obstáculos técnicos y naturales, entre ellos las condiciones climáticas, ya que la niebla, el rocío y el polvo pueden interferir con la propagación del haz láser y afectar su precisión.
Mark Cancian, asesor del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington, señaló que este problema está relacionado con "la física fundamental", destacando que las condiciones atmosféricas pueden interferir físicamente con el haz y limitar la eficacia del arma.
Asimismo, surge el problema de suministro energético, especialmente cuando se usan estas armas a bordo de barcos, ya que los sistemas potentes requieren grandes cantidades de energía para mantener la estabilidad del haz y la precisión de su dirección durante períodos prolongados.
A cambio, la tarea del ejército podría ser relativamente más sencilla al enfrentar un pequeño drone, porque el objetivo puede destruirse en un periodo corto, mientras que el ataque a un misil más grande requiere seguimiento continuo y alta precisión durante un tiempo más largo.
Guerra de los cielos
Este avance evoca el proyecto "Guerra de los cielos", propuesto por el expresidente estadounidense Ronald Reagan en 1983, cuando llamó a crear un sistema defensivo capaz de interceptar misiles nucleares soviéticos utilizando tecnologías avanzadas, incluido el láser.
Pero el proyecto enfrentó costos enormes que impidieron su realización, antes de que el presidente Donald Trump reviviera parte de la idea mediante el proyecto "Cúpula Dorada" de defensa antimisiles para Estados Unidos.
Las estimaciones del costo de la "Cúpula Dorada" oscilan entre 185 mil millones de dólares durante diez años, según el Pentágono, y un billón de dólares según la Oficina de Presupuesto del Congreso, lo que refleja la magnitud de las ambiciones defensivas estadounidenses en este ámbito.
Así pues, las armas láser enfrentan una prueba real para pasar de los laboratorios y proyectos experimentales a los campos de batalla, especialmente con el creciente requerimiento de medios defensivos de bajo costo para contrarrestar enjambres de drones y armas avanzadas.
Aunque el láser podría ofrecer una solución económica y rápida, su eficacia seguirá dependiendo de su capacidad para superar los desafíos climáticos, energéticos y de seguimiento, factores que podrían determinar el futuro de esta tecnología en futuras guerras.
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