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La justicia siria ha condenado a muerte en ausencia al expresidente Bashar al-Asad por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad tras el estallido del conflicto en 2011. La sentencia forma parte de un proceso judicial que busca justicia para las víctimas.

El tribunal sirio ha dictado una sentencia de muerte en ausencia contra el expresidente Bashar al-Asad, acusándolo de cometer crímenes que alcanzan el nivel de «crímenes de guerra» y «crímenes contra la humanidad», tras el estallido del conflicto que afectó al país desde 2011.
Esta sentencia contra al-Asad, quien huyó junto a su familia y allegados a Moscú tras ser derrocado en diciembre de 2024, es la primera emitida por las autoridades transitorias este año, tras iniciar procesos judiciales tanto en ausencia como presencial contra funcionarios de la anterior era gubernamental.
Durante la misma sesión, la justicia siria dictó una sentencia de muerte en presencia contra el exfuncionario de seguridad Atif Najib, acusándolo de cometer «crímenes contra la humanidad» durante su gestión como jefe del ramo de Seguridad Política en la provincia de Daraa, escenario inicial de las protestas populares contra el régimen anterior en marzo de 2011.
El representante del Ministerio Público solicitó la condena del acusado Atif Najib y de los demás acusados fugitivos mencionados en el expediente, incluidos Bashar al-Asad, Maher al-Asad y otros, por delitos de asesinato, tortura, detención arbitraria y malversación de fondos públicos, imponiendo la pena máxima: la muerte, destacando que las pruebas presentadas en el caso son sólidas y coherentes, según informó la agencia oficial de noticias siria (SANA).
La corte condenó a Najib, antiguo oficial de rango de coronel y sobrino del expresidente Bashar al-Asad, por múltiples delitos, entre ellos «homicidio intencional» y «asesinato premeditado de menores de 15 años», además de «tortura que provocó la muerte». Añadió que las acciones atribuidas a él constituyen «crímenes contra la humanidad» y ordenó la aplicación de la pena más severa: la ejecución capital.
Las primeras sesiones del juicio contra Atif Najib comenzaron el 26 de abril pasado, dentro de un proceso destinado a revelar la verdad, reparar a las víctimas y responsabilizar a los implicados conforme a los principios judiciales.



