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Más de 20 horas diarias de apagones en La Habana tras agotarse el crudo donado por Rusia, según el ministro de Energía cubano.

Más de veinte horas al día sin electricidad es la realidad que enfrenta La Habana. La causa, según advirtió el ministro de Energía y Minas cubano, Vicente de la O Levy, es el agotamiento total del cargamento de petróleo ruso que Moscú donó a finales de marzo.
En una intervención especial en la televisión estatal, el ministro calificó la situación como "extremadamente tensa y cada vez más crítica". De la O Levy señaló que las reservas de combustible para la red eléctrica están prácticamente agotadas y afirmó: "No tenemos absolutamente nada de diésel".
La isla caribeña sufre apagones prolongados que en algunas zonas se extienden casi todo el día. Esto ha provocado que pequeños grupos de ciudadanos salgan a las calles por la noche para protestar golpeando cacerolas, mientras los cortes de luz se vuelven más frecuentes. Los residentes se quejan de no poder cargar dispositivos como bicicletas eléctricas o teléfonos móviles, y algunos deben despertarse de madrugada durante los breves periodos con electricidad para realizar tareas básicas como lavar y cocinar.
El ministro indicó que el país recurre cada vez más a la energía solar gracias a paneles donados por China. Sin embargo, la cobertura nubosa y las condiciones climáticas provocan una gran variabilidad en la generación. La ausencia de sistemas de almacenamiento costosos, como baterías, impide cualquier suministro eléctrico durante la noche o en horas de máxima demanda.
Aparte del cargamento de petróleo ruso donado, las autoridades cubanas afirman que llevan más de cuatro meses sin poder recibir ningún envío de crudo desde Estados Unidos.
La administración estadounidense busca presionar al gobierno cubano para que abra el país política y económicamente, y remueva a su cúpula dirigente a cambio del levantamiento de sanciones. El miércoles, Washington renovó su oferta de 100 millones de dólares en ayuda para Cuba, mientras intensifica la presión sobre la isla para que coopere en medio de su crisis económica.
El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró la semana pasada en Roma que Cuba había rechazado una oferta de ayuda por 100 millones de dólares, una afirmación que el gobierno comunista de La Habana negó. El Departamento de Estado estadounidense reiteró públicamente esta propuesta el miércoles, después de que Washington impusiera nuevas sanciones a sectores clave de la economía cubana, controlada por el Estado.
En un comunicado, el Departamento de Estado anunció la entrega de 100 millones de dólares en asistencia a la isla para implementar "reformas significativas en el sistema comunista cubano". Agregó que la decisión recae en el gobierno cubano: aceptar la ayuda o rechazarla y asumir la responsabilidad de obstaculizar la asistencia humanitaria.
A pesar de la escalada estadounidense contra Cuba y las continuas amenazas de la administración Trump de lanzar un ataque militar contra La Habana, fuentes informadas revelan que no existe consenso dentro del Partido Republicano para una opción militar contra la isla. Fuentes estadounidenses y cubanas coinciden en que la hipótesis de una acción militar contra Cuba es relativamente improbable, dado el creciente número de opositores dentro del propio Partido Republicano.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que el gobierno cubano está al borde del colapso y que está considerando el uso de la fuerza militar para tomar control de la isla. Por su parte, las autoridades cubanas rechazaron estas presiones y prometieron resistir cualquier intervención militar con la fuerza.



