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La Misión de la ONU en Libia alerta que los ataques energéticos podrían derivar en sanciones del Consejo de Seguridad, mientras el oleoducto Sharara-Zawiya permanece cerrado.

La Misión de las Naciones Unidas para el Apoyo en Libia ha señalado que los ataques dirigidos contra la infraestructura energética del país podrían constituir una base legítima para la imposición de sanciones, conforme a las resoluciones pertinentes emitidas por el Consejo de Seguridad Internacional.
En un comunicado oficial, la entidad precisó que esta advertencia se emite mientras el oleoducto que conecta Sharara con Zawiya continúa inoperativo. El cierre de esta línea vital está generando pérdidas sustanciales tanto en la producción de crudo como en los ingresos públicos nacionales.
Según detalló la misión, la interrupción operativa incrementa los riesgos asociados a posibles deficiencias en el abastecimiento de combustible y en la generación de energía eléctrica. Estos factores agravan la situación económica y social dentro del territorio libio.
Estos acontecimientos se desarrollan en un escenario marcado por una escalada de tensiones de seguridad. La repetición de ofensivas contra instalaciones críticas y redes energéticas amenaza la estabilidad general del país y obstaculiza las iniciativas destinadas a la reconstrucción nacional.
Durante los últimos meses, la región ha experimentado un aumento en la actividad militar recíproca entre las facciones enfrentadas. Esta dinámica persiste a pesar de los esfuerzos internacionales orientados a alcanzar una solución política negociada.



