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Más de 400 personas cruzan diariamente a Chad, mientras la financiación para refugiados sufre un déficit crítico del 82%.

La frontera entre Sudán y Chad vive una aceleración sin precedentes en los desplazamientos humanos. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha documentado que durante la última semana, más de 400 individuos han ingresado cada día al este chadiano. Esta cifra representa un incremento aproximadamente veinte veces superior a los registros de meses recientes, evidenciando el deterioro de la seguridad en las zonas de conflicto.
Los testimonios recabados indican que los fugitivos provienen principalmente de Darfur, Kordofán y el Nilo Azul. En estas regiones, la confrontación armada entre el Ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido se mantiene activa desde hace más de tres años. Mamadou Dian Baldé, coordinador regional del ACNUR para la situación sudanesa, detalló a periodistas en Ginebra mediante videoconferencia desde Nairobi que muchos huyen debido a combates terrestres, bombardeos aéreos y ataques con drones.
El agravamiento de la emergencia coincide con una falta severa de fondos. Según datos oficiales, apenas el 18% de los 1.600 millones de dólares necesarios para atender a los refugiados este año ha sido recaudado hasta la fecha. Baldé advirtió que esta carencia limita directamente la distribución de alimentos, reduce la capacidad de transporte hacia áreas seguras y dificulta la provisión de alojamiento adecuado para quienes llegan exhaustos.
Un análisis interno sugiere que, ante la imposibilidad de encontrar estabilidad local, algunos solicitantes de asilo emprenden posteriormente rutas hacia Europa tras fracasar repetidamente en sus intentos de asentarse en Chad. Esta dinámica añade presión sobre las estructuras de acogida internacionales.
Las estimaciones de la ONU señalan que la guerra civil ha provocado el desplazamiento de hasta 14 millones de personas dentro de Sudán, además de destruir extensas áreas agrícolas y paralizar la actividad económica nacional. El fenómeno no se limita exclusivamente a la violencia; la sequía y otras condiciones climáticas adversas también fuerzan a poblaciones enteras a abandonar sus hogares en busca de supervivencia.
Desde el estallido del conflicto, cerca de un millón de sudaneses han cruzado a territorio chadiano, incluyendo más de 55.000 llegadas registradas desde principios de este año. Las agencias humanitarias enfrentan ahora una brecha financiera ampliada por recortes en la ayuda exterior implementados por la administración del presidente estadounidense Donald Trump y otros donantes durante el último ejercicio fiscal, lo que intensifica la vulnerabilidad de la respuesta internacional ante esta catástrofe prolongada.



