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Robots en tierra y 'drones' en el cielo: Ucrania construye un ejército sin soldados
Ucrania avanza hacia un modelo de guerra automatizada con decenas de miles de misiones ejecutadas por robots terrestres y drones, aunque persisten desafíos técnicos y humanos.

En la guerra ruso-ucraniana, el soldado ya no es el primero en avanzar al campo de batalla. Hay robots que se mueven por tierra y drones que vuelan sobre ellos, encargándose del reconocimiento, el transporte de municiones, la evacuación de heridos e incluso la ejecución de ataques, en un cambio que acerca los escenarios de combate a un nuevo modelo donde el humano podría quedar lejos de las líneas de frente.
Con decenas de miles de misiones ejecutadas en pocos meses y la expansión de Kiev en la fabricación de vehículos terrestres no tripulados, Ucrania se convierte en un laboratorio abierto para una guerra basada en máquinas a gran escala.
Pero el camino hacia un "ejército sin soldados" aún enfrenta obstáculos; los robots no son totalmente autónomos y siguen dependiendo del operador humano, la interferencia electrónica y la dificultad de operar en entornos de combate complejos.
50 mil misiones en 6 meses
Las cifras registradas por el ejército ucraniano revelan el verdadero cambio en la naturaleza de la guerra. Según el sitio francés Futura Sciences, los vehículos terrestres no tripulados (UGV) han ejecutado más de 50 mil misiones de combate, logística y evacuación entre enero/enero y junio/junio de 2026.
Además, el número de unidades militares que utilizan estos sistemas saltó de 117 en enero a 230 en mayo/mayo. Desde principios de año, 67 nuevos modelos de estos vehículos entraron en operación de campo.
Las misiones se distribuyen en tres tipos: suministro logístico (municiones, agua y materiales), evacuación de heridos sin exponer personal humano al peligro y uso directo en combate (colocación de minas, transporte de explosivos, reconocimiento, plataformas de lanzamiento y vehículos suicidas).
Vivaldi... una prueba de campo real
La gran operación "Vivaldi", anunciada por el Tercer Cuerpo del ejército ucraniano a mediados y finales de septiembre/septiembre de 2026 en el norte de la provincia de Donetsk y en el eje Limán-Sloviansk, fue el laboratorio vivo de este sistema. Los robots terrestres lanzados detrás de las líneas rusas atacaron posiciones, destruyeron blindados y desestabilizaron las retaguardias.
Al mismo tiempo, los drones asumieron la tarea de escaneo, reconocimiento y guía de los robots hacia sus objetivos. El resultado en el terreno: la recuperación de 125 kilómetros cuadrados de territorio controlado por Rusia.
Lo más significativo fue el logro en la remoción de minas: treinta kilómetros fueron despejados en dos noches, frente a una semana completa si la misión hubiera sido realizada por dos equipos de ingeniería humana.
Programa "Ejército de Robots"
Días antes de la publicación, el exministro de Defensa ucraniano Mykhailo Fedorov anunció un programa oficial llamado "Ejército de Robots", enfatizando la necesidad de un "Proyecto Manhattan ucraniano".
La comparación con el proyecto secreto estadounidense de la Segunda Guerra Mundial que produjo la bomba nuclear no es casual; Fedorov busca una revolución tecnológica que redefina el equilibrio de poder en la guerra.
Hoy, el programa de desarrollo de defensa "Brave1" contabiliza más de 200 empresas manufactureras ucranianas de UGV, cuyos modelos son probados y ajustados directamente en la línea del frente.
Sin inteligencia artificial autónoma en las trincheras
A pesar de la rápida expansión, no hay inteligencia artificial completamente autónoma en las trincheras.
Los robots siguen siendo dependientes de operadores humanos, enfrentan interferencias electrónicas y dificultades para navegar en entornos de combate caóticos.
El objetivo actual es crear una fuerza híbrida donde las máquinas asuman los riesgos más altos, preservando vidas humanas mientras aumentan la eficiencia operativa.
Desafíos tecnológicos y éticos
La transición hacia un ejército altamente automatizado plantea interrogantes sobre la responsabilidad en el uso de la fuerza letal y la vulnerabilidad ante ciberataques o fallos técnicos.
Expertos advierten que, aunque la tecnología avanza, la supervisión humana sigue siendo crucial para tomar decisiones tácticas complejas y evitar errores catastróficos.
Ucrania lidera esta transformación no solo por necesidad estratégica, sino también como respuesta a la superioridad numérica convencional de su adversario.
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