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Rumanía realizó una explosión controlada con 180 kg de explosivos en el río Danubio para despejar una roca y redirigir agua de refrigeración a su única central nuclear operativa, la de Cernavodă, mientras Hungría advierte de una posible crisis energética tras reducir la producción de su planta de Paks.

Rumanía llevó a cabo una explosión controlada en el río Danubio para despejar una roca que obstaculizaba el flujo de agua hacia la central nuclear de Cernavodă, su único reactor aún en funcionamiento. La operación respondió a la caída histórica del nivel del río, provocada por sequía extrema y olas de calor, que comprometió el sistema de refrigeración esencial para la planta.
El Gobierno declaró el estado de emergencia en todo el país durante el mes de agosto, tras una drástica reducción de la generación eléctrica. El descenso sin precedentes del caudal del Danubio obligó a detener parcialmente las operaciones en Cernavodă, la única instalación nuclear activa del país.
Según informó el diario rumano Adevărul, la detonación empleó 180 kilogramos de explosivos y generó una columna de agua que se elevó considerablemente en el aire. El objetivo fue remover una formación rocosa que impedía el paso óptimo del agua hacia el canal de alimentación del reactor.
Hungría, vecina y también dependiente del Danubio para refrigerar su única central nuclear —la soviética de Paks— anunció que podría mantener su suministro energético por dos días adicionales, aunque con capacidad reducida. La planta, de 44 años de antigüedad, normalmente cubre cerca de la mitad de la demanda eléctrica nacional, pero opera actualmente por debajo del 50 % de su potencia nominal.
Las autoridades húngaras habían señalado previamente la posibilidad de cerrar Paks el domingo, pero posteriormente indicaron que podría seguir funcionando a baja capacidad hasta el lunes o martes, otorgando un breve margen para gestionar el suministro. El primer ministro húngaro, Péter Magyar, afirmó que el cierre total de la planta está previsto para la próxima semana, y que podría prolongarse varias semanas si el nivel del Danubio no se recupera lo suficiente para garantizar la refrigeración segura de los reactores.
En una publicación en la plataforma X, Magyar alertó: «Podría surgir una crisis energética a partir del lunes. Serán necesarias medidas coordinadas y autocontrol para evitar consecuencias más graves. Contamos con todos». Añadió que «hoy, y quizás mañana también, la última turbina —que genera 240 megavatios— podrá seguir operando. Esto es una excelente noticia, ya que permitirá evitar el apagón total de la planta en uno de los días de mayor consumo».
Magyar destacó que una reducción voluntaria del consumo eléctrico logró disminuir la demanda en 700 megavatios el domingo, aliviando significativamente la presión sobre la red. Como parte de esta estrategia, la compañía farmacéutica Richter anunció el lunes que reducirá su consumo energético en más del 50 % durante las próximas tres semanas.
En Serbia, el nivel del Danubio también alcanzó mínimos históricos, lo que ha forzado a la principal central hidroeléctrica del país a operar únicamente al 20 % de su capacidad instalada. Ante esta situación, el primer ministro Duško Marković presidió una reunión de emergencia el lunes dedicada exclusivamente a temas energéticos.
No se prevé un aumento significativo del nivel del Danubio en los próximos días ni semanas, debido a la ausencia de precipitaciones relevantes, según reportó el diario británico The Guardian. El río atraviesa diez países, y en varios tramos su caudal ha descendido a niveles nunca registrados antes.
Esta bajante ha dejado al descubierto rocas, restos de embarcaciones, una bomba de la Segunda Guerra Mundial y fósiles de mamut lanudo. En la localidad búlgara de Riahovo, al norte del país, un residente halló huesos prehistóricos en el lecho expuesto del río. Expertos del Museo de Historia Regional de Ruse fueron enviados para examinar este hallazgo excepcional.
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