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Demócratas del Congreso estadounidense solicitaron explicaciones al secretario de Defensa sobre graves fallos operativos, escasez alimentaria y crisis psicológicas a bordo de la USS Abraham Lincoln, que superó los 250 días consecutivos en el mar.

Un grupo de senadores demócratas estadounidenses instó formalmente al secretario de Defensa, Pete Hegseth, a rendir cuentas sobre las condiciones a bordo de la portaviones USS Abraham Lincoln. La solicitud se produjo tras múltiples informes que documentan déficit crónico de alimentos, fallos generalizados en los sistemas de fontanería, deterioro acelerado de la salud mental del personal y riesgos para la seguridad en cubierta.
En una carta enviada el miércoles, el senador Richard Blumenthal subrayó que la nave lleva más de 250 días consecutivos desplegada, sin tocar tierra durante más de 200 jornadas seguidas —una marca sin precedentes en su historia operativa— y exigió una evaluación inmediata de las implicaciones para la tripulación.
Blumenthal señaló con preocupación la proliferación de reportes sobre carencias fundamentales: contaminación del agua potable, averías estructurales en las instalaciones sanitarias, interrupciones prolongadas del suministro de agua caliente y restricciones severas en raciones alimentarias y productos de higiene básica como el jabón.
El senador Ruben Gallego, por su parte, publicó en la plataforma X un llamado urgente a realizar una inspección oficial bipartidista en la embarcación. En su mensaje, detalló denuncias específicas provenientes de la tripulación: baños cubiertos de moho, inodoros inoperativos, turnos laborales de entre 12 y 16 horas diarias sin días de descanso y episodios recurrentes de angustia extrema.
Según fuentes citadas por la red MS Now, familiares de los cerca de cinco mil marineros y infantes de marina a bordo sostuvieron enfrentamientos verbales con altos mandos navales en dos reuniones recientes. Entre sus demandas figuran la fecha precisa de regreso a casa y respuestas sobre los incidentes reportados, incluyendo intentos de suicidio y amenazas explícitas de saltar desde la cubierta.
Gallego calificó esas narrativas como “una campana de alarma escalofriante” y vinculó directamente las condiciones a la conducción de la política exterior del presidente Donald Trump, calificando su manejo de las fuerzas armadas durante esta operación bélica como “no solo repugnante, sino también peligroso”.
La portaviones partió de San Diego, California, el 21 de noviembre de 2025 con destino al Mar de China Meridional, pero fue reasignada al Oriente Medio justo antes del inicio de los ataques conjuntos estadounidense-israelíes contra Irán, lanzados el 28 de febrero.
La Armada de Estados Unidos no emitió respuesta inmediata ante una solicitud de comentarios formulada por la agencia France Presse.



