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Alice Weidel presenta la estrategia de la AfD para reformar o destruir la UE desde dentro, amenazando con un referéndum de salida si no se logran cambios antes de 2029.

El 21 de octubre, Alice Weidel, copresidenta del partido Alternativa para Alemania (AfD), llegó al edificio del Parlamento Europeo en Estrasburgo. Lo extraño es que vino a explicar por qué este parlamento debe ser abolido.
En una conferencia titulada "Nuestro nuevo acuerdo para Europa", celebrada al margen de la sesión plenaria y llena de asistentes, Weidel reveló la estrategia europea de su partido, según lo observado por Le Figaro desde Berlín, Bruselas y Estrasburgo.
De "dejar la Unión" a "destruirla desde dentro"
El periódico francés señaló un cambio notable en el discurso del partido. Hace unos años, la AfD pedía abiertamente la salida de Alemania de la Unión Europea.
Hoy, Weidel declara que la prioridad es la reforma radical, con la amenaza de un referéndum de salida si las reformas fracasan.
El programa publicado a finales de septiembre detalla lo que quiere el partido: abolir el Parlamento Europeo electo, convertir la Comisión en un órgano puramente administrativo, sustituir el Tribunal de Justicia de la UE por un tribunal de arbitraje, retirar a Alemania del Acuerdo de Schengen y de las políticas comunes de defensa e inmigración, y transformar el presupuesto de la UE en una herramienta de presión alemana.
La frase más directa del documento de la AfD dice: "Si Bruselas rechaza la vía de la reforma, usaremos nuestro derecho de veto para bloquear cualquier legislación financiera europea y reduciremos drásticamente las contribuciones de Alemania".
2029... La fecha límite o el referéndum
El partido establece 2029 como línea roja, ya que es el año de las elecciones legislativas alemanas y europeas simultáneamente.
Weidel apuesta a que la derecha nacionalista ganará esas elecciones a nivel continental.
Si el programa de reforma no se aprueba para esa fecha, el partido amenaza con someter la pertenencia de Alemania a la UE a un referéndum.
René Aust, eurodiputado y presidente del grupo "Europa de las Naciones Soberanas", al que pertenece el partido, insiste en que esta postura no ha cambiado: "La posición de la AfD siempre ha sido primero la reforma, y luego la salida si fuera necesario".
Primer partido alemán sin socios de gobierno
Las cifras otorgan al partido un peso innegable. Un 30% en las encuestas para las elecciones federales, superando claramente a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) liderada por el canciller Friedrich Merz.
En las elecciones regionales de septiembre salió fortalecido, y en las de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde ganó, quedó primero sin tener ningún aliado para gobernar. Las elecciones de Sajonia-Anhalt previstas para diciembre serán observadas de cerca por Europa.
Aproximación con Le Pen y Meloni
Desde Estrasburgo, el diputado socialista Christophe Clergeau notó un cambio en el panorama: "Hay una convergencia creciente entre Weidel, la francesa Marine Le Pen y la italiana Giorgia Meloni. Los discursos coinciden y hay una clara voluntad de presentarse como gobiernos responsables". Weidel confirmó: "Estamos trabajando en ello".
Por su parte, el diputado francés centrista Sandro Gozi registra lo que le parece un fenómeno preocupante: "El Partido Popular Europeo (PPE) conservador no duda ahora en sumar sus votos a los de la AfD y la extrema derecha", especialmente en temas de inmigración, señalando que el cordón sanitario que aislaba a la AfD en el Bundestag se ha derrumbado prácticamente en el Parlamento Europeo.
Pero el grupo "Europa de las Naciones Soberanas" (ENS), al que pertenece la AfD y en el que se sienta la diputada francesa Sarah Knafo, enfrenta una investigación iniciada en julio pasado, tras una votación en el Parlamento Europeo apoyada por 414 diputados, frente a 224 en contra y 18 abstenciones.
La investigación podría conducir a la prohibición del grupo por incumplimiento de los "valores europeos", además de poner en riesgo la financiación europea asignada este año, que asciende a dos millones de euros.
La eurodiputada alemana Hildegard Bentele, del Partido Popular Europeo, resume la paradoja de la estrategia de la AfD diciendo que el partido "busca reconocimiento y recursos de las mismas instituciones europeas cuyas competencias pretende socavar".