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Tras la postergación de un ataque estadounidense descrito como 'decisivo', surgen indicios de un posible acuerdo entre EE.UU. e Irán, aunque las declaraciones contradictorias de las instituciones iraníes generan dudas sobre su viabilidad.

Regresaron las señales de calma entre Estados Unidos e Irán tras la postergación de un ataque estadounidense calificado como "decisivo", en medio de un esfuerzo diplomático liderado por Omán para resolver la crisis del Estrecho de Ormuz, aunque las declaraciones contradictorias entre las instituciones iraníes arrojan sombras sobre las posibilidades de alcanzar un nuevo entendimiento.
Los acontecimientos comenzaron con lo informado por la cadena 12 israelí, citando fuentes diplomáticas, que indicaron que el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, aceptó una propuesta presentada por mediadores para reorganizar la navegación en el Estrecho de Ormuz, lo que llevó a Washington a cancelar un amplio ataque que estaba en preparación contra Irán.
Según las fuentes, la propuesta contempla un cese al fuego con Irán y la apertura del Estrecho de Ormuz durante 60 días sin cobrar tarifas, permitiendo que los barcos con destino al Golfo Pérsico atraviesen las aguas territoriales iraníes, mientras que los barcos que salen del Golfo lo hagan a través de las aguas territoriales ománidas, en una fórmula destinada a reducir las probabilidades de conflicto militar en uno de los pasajes marítimos más importantes del mundo.
Las fuentes añadieron que Omán aceptó la propuesta, pero solicitó a Teherán una aclaración sobre si la aprobación de Araghchi refleja también la posición del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, ante la multiplicidad de centros de toma de decisiones dentro de Irán.
Por su parte, el presidente iraní Masoud Pezeshkian afirmó hoy domingo que el memorándum de entendimiento con EE.UU. será el eje de las relaciones exteriores de Teherán.
Insistió en la necesidad de obligar a Estados Unidos a cumplir el acuerdo al firmarlo.
Negativa del "Cuerpo de la Guardia Revolucionaria"
Pero esta narrativa no duró mucho, ya que la agencia Fars, cercana al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, se apresuró a negarla, afirmando que, según fuentes bien informadas, lo difundido sobre la aceptación de Irán de un plan para reabrir el Estrecho de Ormuz era "falso", y que la política de Teherán hacia el estrecho no había sufrido ningún cambio.
Esta negativa llegó en un momento en que se emitieron declaraciones oficiales que parecían más flexibles: según la agencia IRNA, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, anunció que las negociaciones con Omán sobre el Estrecho de Ormuz han entrado en sus "etapas finales".
En el mismo sentido, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní aclaró que el entendimiento en curso con Mascate no se trata de abrir o cerrar el estrecho, sino de alcanzar una mecánica conjunta para regular la navegación, con el objetivo de reducir las probabilidades de escalada.
Una ventana para la diplomacia
Estas declaraciones coinciden con un intenso movimiento diplomático, mediante el cual actores regionales y globales buscan evitar una nueva confrontación militar, tras el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de aplazar un ataque que había amenazado con ser "extremo e inédito", para dejar espacio a esfuerzos políticos.
En Teherán, el portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional del parlamento iraní, Hasan Qashqai, reveló que los mediadores trabajan para revivir el memorándum de entendimiento firmado entre Washington y Teherán en junio pasado, mediado por Pakistán y Qatar.
Qashqaui dijo que hay un intercambio constante de puntos de vista sobre las propuestas presentadas, y afirmó que el tema del Estrecho de Ormuz se ha convertido en "el núcleo de la cuestión" en las negociaciones en curso, considerándolo el punto clave que determinará el futuro de cualquier entendimiento entre ambas partes.
¿Qué contenía el memorándum?
El memorándum, compuesto por 14 puntos, incluía disposiciones para facilitar el paso de buques por el Estrecho de Ormuz, junto con cláusulas relacionadas con el fin de las hostilidades entre Israel y el Hezbollah en Líbano, y la reanudación del proceso diplomático entre Washington y Teherán, previo a negociar un acuerdo más amplio.
No obstante, estas convergencias no perduraron mucho tiempo, tras el restablecimiento de la confrontación tras acusaciones a Irán de atacar embarcaciones comerciales en el Estrecho de Ormuz, lo que provocó una respuesta estadounidense que volvió a colocar el tensión militar en el centro del escenario.
Según observadores, las posibilidades de revivir estos entendimientos dependen de la capacidad de los mediadores para unificar la postura iraní antes de avanzar hacia acuerdos más amplios con Washington, en un contexto en que el Estrecho de Ormuz sigue siendo el punto más sensible en el camino hacia la reducción de la tensión entre las partes, además del asunto del uranio altamente enriquecido.
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