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Tras los pasos de Afganistán... Al Qaeda presenta un proyecto que trasciende "el poder militar" en Malí

En un notable giro en el curso del conflicto en Malí, el grupo "Nusrat al-Islam wal-Muslimin", vinculado a Al Qaeda, ha revelado las características de un proyecto político integral, que no se basa únicamente en la fuerza militar, sino en una estructura local, alianzas flexibles y una estrategia acumulativa que, según los analistas, lo sitúa en un camino similar al modelo talibán.

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Tras los pasos de Afganistán... Al Qaeda presenta un proyecto que trasciende "el poder militar" en Malí
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En un notable giro en el curso del conflicto en Malí, el grupo "Nusrat al-Islam wal-Muslimin", vinculado a Al Qaeda, ha revelado las características de un proyecto político integral, que no se basa únicamente en la fuerza militar, sino en una estructura local, alianzas flexibles y una estrategia acumulativa que, según los analistas, lo sitúa en un camino similar al modelo talibán.

Este anuncio llega después de un reciente comunicado en el que la organización llamó explícitamente a derrocar al Consejo Militar y a iniciar una fase de transición que culmine con el establecimiento de un sistema basado en la Sharia, en lo que se considera la primera expresión clara de una ambición política que va más allá de la acción armada.

Sin embargo, esta transformación se basa en un claro camino jerárquico, que comenzó con la base social local sobre la que se asienta la organización.

A diferencia de muchas organizaciones transfronterizas, "Nusrat al-Islam wal-Muslimin" depende fundamentalmente de combatientes malienses, especialmente de los Fulani, Tuareg y Árabes, lo que le ha otorgado la capacidad de infiltrarse en el tejido social, manejar conflictos locales como los de tierras, pastoreo y protección, y construir una influencia que trasciende la dimensión ideológica.

Esta base local se fortaleció tempranamente mediante la integración de las ramas de Al Qaeda en la región dentro de un marco unificado desde 2017, cuando varias agrupaciones se fusionaron, destacando "Ansar Dine", "Al-Murabitun" y "Katibat Macina".

Los expertos consideran que esta fusión no fue solo un paso organizativo, sino que constituyó un punto de fuerza estratégica, ya que evitó al grupo conflictos internos que agotaron a otras facciones y le otorgó cohesión y hegemonía en el panorama yihadista del Sahel.

En el corazón de este sistema, "Katibat Macina", liderada por Amadou Koufa, emerge como un brazo ejecutor del grupo, especialmente en el centro de Malí, donde cuenta con una amplia base popular de Fulani y es responsable de una gran parte de las operaciones, lo que la ha convertido en una herramienta clave para expandir la influencia hacia el sur y los alrededores de la capital, Bamako.

Con la consolidación de este peso militar y social, la organización pasó a un nivel superior de pragmatismo a través de la alianza con los movimientos Azawad, a pesar de las diferencias ideológicas.

Informes internacionales, incluida "Reuters", han hablado de coordinación sobre el terreno entre "Nusrat al-Islam wal-Muslimin" y el "Frente de Liberación de Azawad", especialmente en las batallas del norte y los alrededores de Bamako, un paso que refleja una redefinición del conflicto basada en la intersección de intereses y un enemigo común, no en la afiliación ideológica.

Esta progresión – desde una base local, a una unidad organizativa, a una fuerza de ataque, y luego a alianzas flexibles – ha allanado el camino para lo que los analistas describen como la "transformación política" de la organización.

En lugar de buscar el control directo y rápido del poder, trabaja para agotar al Estado, administrar áreas de influencia e imponer modelos de gobierno locales, asemejándose a un "poder en la sombra" que se expande gradualmente.

Los expertos advierten que este camino presenta claras características de la experiencia de los talibanes, que comenzaron como un movimiento local y luego se transformaron en una fuerza política capaz de imponerse a través de la negociación o el hecho consumado, aprovechando la debilidad del Estado central.

Los analistas afirman que el peligro del modelo actual en Malí radica en que la organización no solo se presenta como una fuerza de oposición armada, sino como una alternativa política potencial, buscando entrar en cualquier futuro acuerdo desde una posición de fuerza, después de haber consolidado su presencia en el terreno y socialmente.

En medio de las crecientes presiones sobre el Consejo Militar en Bamako, los observadores consideran que el anuncio de este proyecto sitúa al país ante una nueva fase, donde el desafío ya no se limita a enfrentar una rebelión armada, sino que se extiende a contener un proyecto que redefine las propias reglas de gobernanza.

Los analistas concluyen que lo que ocurre en el Sahel podría representar una transformación estratégica más amplia, en la que los grupos vinculados a Al Qaeda pasan de ser meros actores militares a jugadores políticos que buscan rediseñar el poder, basándose en una mezcla de fuerza, pragmatismo y alianzas, en un modelo que se acerca gradualmente a experiencias observadas en otras regiones del mundo.

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