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El presidente estadounidense Donald Trump amenazó con aumentar los aranceles a los coches y camiones procedentes de la Unión Europea al 25% a partir de la próxima semana, acusando al bloque de no cumplir el acuerdo comercial alcanzado con Washington.

El presidente estadounidense Donald Trump amenazó con aumentar los aranceles a los coches y camiones procedentes de la Unión Europea al 25% a partir de la próxima semana, acusando al bloque de no cumplir el acuerdo comercial alcanzado con Washington.
Trump dijo, en una publicación, que la decisión se basa en que la Unión Europea "no cumple plenamente el acuerdo comercial pactado", añadiendo que los aranceles se impondrán a los coches y camiones europeos que entren en Estados Unidos. Continuó diciendo que los vehículos producidos en fábricas dentro de Estados Unidos "no estarán sujetos a ningún arancel".
El anuncio representa una amenaza directa a un acuerdo comercial alcanzado por Washington y Bruselas en julio de 2025, que estipulaba la aplicación de un arancel estadounidense del 15% a las importaciones de la Unión Europea, incluyendo coches, piezas de repuesto, medicamentos y semiconductores, con aranceles separados para el acero, el aluminio y el cobre.
En virtud del acuerdo comercial, la Unión Europea acordó eliminar los aranceles sobre los bienes industriales estadounidenses, a cambio de establecer un tope del 15% para los aranceles sobre la mayoría de los productos de la Unión Europea. Sin embargo, este acuerdo ha enfrentado desafíos desde el acuerdo inicial.
La nueva amenaza refleja una tendencia estadounidense a utilizar los aranceles como herramienta de presión sobre los socios comerciales, especialmente en el sector automotriz, que constituye uno de los pilares de las exportaciones industriales europeas a Estados Unidos.
Trump, en su declaración, buscó vincular los nuevos aranceles con una política para atraer la manufactura a Estados Unidos, afirmando que "muchas fábricas de coches y camiones están en construcción" con inversiones que superan los 100 mil millones de dólares, describiéndolo como un récord en la historia de la fabricación de coches y camiones en Estados Unidos. La publicación no proporcionó detalles adicionales sobre las empresas, las ubicaciones de las fábricas o el cronograma de inicio de la producción.



