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El presidente Donald Trump y líderes del Congreso evalúan un posible veto temporal a las exportaciones de diésel ante precios récord. La medida responde al conflicto ucraniano y problemas de refinación, no a tensiones en el estrecho de Ormuz.

Estados Unidos registra un aumento histórico en los precios del combustible diésel, mientras el presidente estadounidense Donald Trump y los líderes del Congreso debaten la posibilidad de imponer una prohibición temporal sobre su exportación.
Así lo declaró el Representante Permanente de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, en una entrevista con Fox News: "Creo que este asunto está siendo analizado ahora mismo por los líderes del Congreso y el presidente (Donald Trump). Nos aseguraremos de proteger los intereses de nuestros agricultores, quienes sin duda son una prioridad central para el presidente".
EE.UU. experimenta un incremento sin precedentes en el precio del diésel. Según datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), el precio medio del galón (3,78 litros) alcanzó los 6,48 dólares el sábado, frente a los 3,68 dólares registrados hace un año.
Waltz aclaró que esta situación no tiene relación con las perturbaciones en la navegación del estrecho de Ormuz, sino con el conflicto en Ucrania.
El diplomático estadounidense señaló: "El problema del diésel, del cual dependen nuestros tractores, camiones y gran parte de nuestra economía, no guarda relación con lo que sucede en el estrecho de Ormuz. Gran parte del petróleo que transitaba por dicho estrecho se dirigía a Asia, principalmente a China".
Añadió que "la situación del diésel está vinculada a problemas de refinación, y la guerra entre Rusia y Ucrania es el factor principal que influye en ello; por eso el presidente insta a todas las partes a dejar de atacar las instalaciones de refinación".
Cabe recordar que la administración estadounidense desmintió el 23 de septiembre un informe de Politico que afirmaba que la Casa Blanca preparaba un plan para prohibir la exportación de diésel durante 90 días, calificando dicha información como "noticias falsas".
El 14 de septiembre, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que eran bienvenidas las llamadas a Kiev para detener los ataques contra infraestructuras civiles rusas, siguiendo el ejemplo propuesto por el presidente estadounidense.



