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Trump reanuda acercamiento a Kim Jong Un, Seúl evalúa implicaciones
Donald Trump reiteró su deseo de retomar el diálogo con Kim Jong Un, lo que generó una revisión estratégica en Seúl ante el silencio de Pyongyang y la ausencia de mención explícita al desarme nuclear en las últimas consultas bilaterales.

El presidente estadounidense Donald Trump volvió a expresar, la noche del martes, su intención de reactivar el contacto directo con Kim Jong Un. La iniciativa coloca a Seúl ante una ecuación diplomática particularmente delicada en el dossier norcoreano.
Este gesto se produce mientras continúa la reducción de los ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur. Al mismo tiempo, Kim Jong Un permaneció en silencio durante una reunión partidaria celebrada también el martes, sin emitir ninguna declaración sobre la propuesta estadounidense.
La sensibilidad del escenario se acentuó tras una conversación telefónica, el lunes, entre el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio y su homólogo surcoreano Cho Hyun. Ambas partes subrayaron su estrecha coordinación sobre asuntos relacionados con Corea del Norte. Sin embargo, los comunicados oficiales derivados de esa llamada omitieron toda referencia directa al desarme nuclear —una omisión que despertó atención en Seúl, especialmente por su coincidencia temporal con las declaraciones públicas de Trump sobre un posible nuevo encuentro con Kim.
El diseño de una vía de comunicación
Una fuente estadounidense informada, vinculada al Departamento de Estado y especializada en la península coreana, explicó que la administración está analizando la apertura de un canal de contacto directo con Pyongyang. Dicho canal antecedería cualquier negociación formal y tendría como objetivo inicial determinar si Corea del Norte está dispuesta a examinar acuerdos parciales relativos a su programa nuclear y balístico, sin avanzar inmediatamente hacia un pacto integral.
Según reveló la fuente a Erm News, Washington notificó oficialmente a Seúl que cualquier paso preliminar con Pyongyang no modificará sus compromisos defensivos hacia Corea del Sur. Asimismo, la administración estadounidense enfatizó su intención de mantener una vía de consulta independiente con Seúl sobre temas que afecten directamente su seguridad, incluidos el despliegue de misiles, la presencia de tropas estadounidenses y la preparación operativa conjunta.
Las deliberaciones actuales contemplan múltiples escenarios, entre ellos la posibilidad de congelar ciertos segmentos de la actividad nuclear o balística a cambio de medidas limitadas y calculadas. Hasta la fecha, la administración no ha adoptado una fórmula negociadora definitiva ni ha otorgado a Pyongyang ningún reconocimiento formal de su condición nuclear permanente.
La fuente destacó que Washington busca evitar que cualquier diálogo bilateral se transforme en un entendimiento separado de los intereses de sus aliados. No obstante, considera que un intercambio directo podría servir como una prueba más ágil de la postura real de Pyongyang, antes de ampliar las negociaciones a un marco multilateral en el que Seúl participe de forma más sustancial.
Corea del Norte había respondido con frialdad a movimientos previos de Trump. Kim Yo Jong afirmó entonces que la reducción de los ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur no alteraba la posición de Pyongyang, aunque mantuvo la mención a la relación personal positiva entre Trump y Kim.
Posteriormente, Pyongyang lanzó, el 20 de agosto, aproximadamente diez misiles balísticos de corto alcance, lo que evidenció una brecha persistente entre el discurso político y la realidad militar.
Por su parte, Corea del Sur insiste en que cualquier solución vinculada al programa nuclear o al sistema de misiles debe estar íntimamente ligada a las consultas dentro del marco de la alianza, especialmente cuando implique flexibilización de sanciones, ajustes en la escala de los ejercicios o modificaciones en los arreglos de disuasión.
Una investigación surcoreana publicada el miércoles estimó que cualquier cumbre entre Trump y Kim podría posponerse hasta después de las elecciones estadounidenses de mitad de mandato, y advirtió sobre un posible esquema negociador centrado en un congelamiento nuclear en lugar de un desarme total.
Al mismo tiempo, Washington y Seúl conservan activo el eje militar conjunto: Estados Unidos se prepara para llevar a cabo el ejercicio trilateral “Freedom Edge” con Corea del Sur y Japón, pese a la reducción de los manejos “Ulchi Freedom Shield”. Este hecho ofrece a Seúl una señal clara de que un eventual diálogo con Pyongyang no implica la desarticulación de la estructura defensiva regional.
La mirada atenta de Pekín
Su Ge, exdiplomático chino, señaló que Beijing preferiría cualquier trayectoria que disminuya las probabilidades de un choque y evite una nueva escalada en la península coreana. No obstante, indicó que prestará especial atención a la configuración de los arreglos de seguridad que puedan surgir de cualquier contacto entre Estados Unidos y Corea del Norte.
Su Ge ocupó anteriormente el cargo de asesor ministerial en la embajada china en Washington y trabajó en asuntos relativos a las relaciones entre Estados Unidos y China, así como a Nordeste de Asia.





