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Rusia y Uzbekistán comenzaron la edificación de la primera central nuclear en Asia Central post-soviética, con un costo de 9.500 millones de dólares.

El Kremlin anunció el inicio de la construcción de una planta de energía nuclear en Uzbekistán, la primera de su tipo en Asia Central tras la era soviética, destinada a satisfacer la creciente demanda regional de electricidad.
Los presidentes ruso, Vladímir Putin, y uzbeko, Shavkat Mirziyoyev, supervisaron el comienzo de las obras mediante una videoconferencia desde San Petersburgo, en el marco del principal foro económico anual presidido por Putin.
El proyecto se ubica en la región de Jizzakh, en el centro-este de Uzbekistán, fronteriza con Tayikistán y Kazajistán, según informó Reuters.
El diseño de la planta combina dos tipos de reactores nucleares: dos unidades grandes con una capacidad aproximada de 1000 megavatios cada una, y dos reactores modulares pequeños que generan alrededor de 55 megavatios cada uno.
Putin declaró que la central, que se espera cubra cerca del 15% de las necesidades energéticas de Uzbekistán, está siendo construida por la corporación estatal nuclear rusa Rosatom utilizando tecnología rusa, incluidos los reactores modulares pequeños, y será financiada mediante un préstamo.
El presidente ruso expresó a Mirziyoyev: "La ejecución de este proyecto pionero y de alta tecnología por parte de Rusia y Uzbekistán es un ejemplo palpable de la amistad y alianza entre nuestros países, y demuestra el desarrollo exitoso y dinámico de la asociación estratégica ruso-uzbeka".
El mes pasado, Rusia firmó un acuerdo con Kazajistán para construir la primera planta nuclear en el mayor país de Asia Central, con un costo aproximado de 16.500 millones de dólares, parcialmente cubierto por un gran préstamo a la exportación de Moscú.
Moscú considera Asia Central, región rica en recursos energéticos y minerales estratégicos, como un área tradicional de sus intereses, mientras que China y Estados Unidos también amplían su influencia en la zona.



