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El vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, confirmó la creación de un canal de comunicación directo con Irán para reducir tensiones y resolver disputas.

El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, informó que las conversaciones de paz mantenidas con Irán en Suiza dieron lugar a la apertura de un canal de comunicación directo con la parte iraní, con el propósito de disminuir la escalada y resolver los desacuerdos pendientes entre Washington y Teherán.
En una entrevista concedida al portal británico conservador «UnHerd», realizada durante su regreso de Suiza y publicada el jueves, Vance explicó que uno de los objetivos centrales de las negociaciones fue acordar la creación de una "vía en el lado iraní" para facilitar la gestión de conflictos y evitar que se transformen en enfrentamientos nuevos.
El vicepresidente añadió que los iraníes aceptaron enviar a un representante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria a Doha para reunirse con un funcionario del Mando Central estadounidense, conocido como Centcom, con el fin de emplear este mecanismo para abordar varios temas conflictivos entre ambas partes.
Vance calificó este acuerdo como una de las ganancias tangibles obtenidas en la ronda de Suiza, señalando que el éxito de este canal de comunicación podría contribuir a contener las tensiones y establecer un camino más regular para el manejo de crisis.
Estas declaraciones se producen en un momento en que Washington y Teherán continúan sus negociaciones dentro del plazo de sesenta días estipulado en el memorando de entendimiento firmado por ambas partes. Sin embargo, persisten discrepancias evidentes entre las versiones estadounidense e iraní sobre asuntos fundamentales, entre ellos el programa nuclear, los activos iraníes congelados, las disposiciones de navegación en el estrecho de Ormuz y los mecanismos para implementar cualquier acuerdo final.
Tras la primera ronda celebrada en el resort suizo de Burgenstock, ambas partes avanzan hacia la preparación de las negociaciones técnicas previstas para reanudarse a finales de junio. Teherán anunció la formación de cuatro grupos de trabajo dedicados a examinar la eliminación de sanciones, el programa nuclear, la reconstrucción y el desarrollo económico, así como los mecanismos de supervisión y ejecución.
Por su parte, la administración del presidente Donald Trump sostiene que cualquier acuerdo definitivo con Irán debe ser verificable y no debe comprometer la seguridad regional ni la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz.
En contraste, Teherán insiste en que las cuestiones delicadas, incluyendo la navegación en Ormuz, el uso de los activos liberados y el futuro del programa nuclear, solo se resolverán dentro de un acuerdo integral. Además, mantiene que el asunto libanés seguirá siendo parte de los entendimientos más amplios que se buscan consolidar en las próximas rondas de negociación.
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