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Conferencia sobre inteligencia artificial y futuro de la justicia en Trípoli

La conferencia sobre inteligencia artificial y justicia se inauguró en Trípoli con la participación de autoridades judiciales y políticas.

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Conferencia sobre inteligencia artificial y futuro de la justicia en Trípoli
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La orden de abogados de Trípoli inauguró el congreso titulado "Inteligencia artificial y futuro de la justicia", bajo el patrocinio del ministro de Justicia, Adel Nasar, quien asistió al evento, así como del ministro de Tecnología, Inteligencia Artificial y Desplazados, Kamal Shehadeh, representado por Nadine Shawy. También estuvieron presentes los diputados Tony Frangieh y Ahmad Al-Kheir, el presidente del colegio de abogados de Trípoli, Marwan Daher, y el presidente del colegio de abogados de Beirut, Imad Mortinos, representado por el secretario de la orden, Nadim Hamadeh, junto a una concurrencia de figuras judiciales, de seguridad, legales y abogados.

El papel del abogado ante la inteligencia artificial

Tras la entonación del himno nacional y una bienvenida a cargo de Firas Sheikh, el presidente Daher pronunció un discurso en el que afirmó que se encuentran ante un momento crucial que exige replantear el futuro de la justicia. Destacó que la inteligencia artificial se ha convertido en una realidad y representa una transformación profunda que afecta al derecho y plantea importantes desafíos para la justicia. Señaló que, a diferencia de transformaciones históricas previas, esta afecta la esencia misma de la justicia y advirtió que la inteligencia artificial puede ser peligrosa si se utiliza sin controles o si se le confían fuentes de información sin supervisión.

Desafíos legales y humanos en la era digital

Después de una intervención de Firas Hajar sobre experiencias prácticas en inteligencia artificial y justicia, la representante del ministro Shehadeh destacó que la inteligencia artificial ha penetrado diversos ámbitos, incluyendo la economía, la administración, el turismo, la educación y el sistema judicial. Esto obliga a reconsiderar conceptos legales aplicados y a desarrollar normativas y regulaciones para acompañar este avance, garantizando la protección de derechos y la preservación de la justicia.

Subrayó que, a pesar del avance tecnológico, la cuestión fundamental es cómo mantener al ser humano en el centro de la justicia. Explicó que la inteligencia artificial puede realizar investigaciones legales avanzadas, ayudar en la redacción de contratos y en la elaboración de documentos, pero la toma de decisiones jurídicas con conciencia ética corresponde al juicio humano. Además, enfatizó que la inteligencia artificial no puede reemplazar al abogado en la defensa de derechos y libertades. Por ello, llamó a anticipar la creación de leyes y políticas que equilibren la innovación con la protección de derechos y libertades, destacando la necesidad de marcos legales, instituciones competentes, transparencia, rendición de cuentas y confianza ciudadana, responsabilidades que recaen en los abogados.

Reflexiones del ministro de Justicia sobre la inteligencia artificial

Al cierre de la sesión inaugural, el ministro Nasar pronunció un discurso en el que afirmó que la inteligencia que se discute es artificial, pero la justicia sigue siendo una naturaleza humana. Indicó que el desafío actual no es desarrollar la inteligencia artificial, sino preservar la inteligencia jurídica humana.

Agregó que la inteligencia artificial no representa una amenaza para la justicia, sino una oportunidad histórica para su desarrollo si se dirige adecuadamente y se establecen los marcos legales y éticos apropiados. Señaló que esta tecnología ya está presente en despachos de abogados, universidades y administraciones, y que es necesario regular su ingreso a los tribunales. Por ello, el debate dejó de ser si la inteligencia artificial entrará en el ámbito jurídico, para centrarse en cómo garantizar que sea una herramienta que fortalezca la justicia y no que disminuya sus valores.

El ministro explicó que la opción actual no es aceptar o rechazar la tecnología, sino organizar esta transformación para evitar que el sistema judicial quede desconectado de la realidad científica y social. Destacó que solo jueces y abogados pueden equilibrar el texto legal con la realidad y los derechos con los hechos, por lo que la profesión de abogado seguirá siendo fundamental para proteger derechos y libertades. Definió al abogado no solo como un transmisor o aplicador de normas, sino como la voz de la justicia, defensor del ser humano y socio del sistema judicial en la búsqueda de la verdad y el imperio de la ley.

Se dirigió a los asistentes señalando que la responsabilidad actual no es solo acompañar el avance tecnológico, sino hacer que la ley lo preceda. Explicó que las legislaciones deben anticiparse a los problemas y no reaccionar después de que surjan, y que ese es el verdadero papel de los juristas: no resistir el cambio, sino organizarlo.

En esa línea, informó que el Ministerio de Justicia trabaja en la preparación de un proyecto de ley moderno para la protección de datos personales, alineado con los mejores estándares europeos e internacionales, que representa un paso esencial para completar el marco legal que regula el uso de datos y protege los derechos de sus titulares. Destacó la relevancia de esta iniciativa ante el rápido desarrollo de la inteligencia artificial y los nuevos desafíos que implica, como la elaboración automática de perfiles, las técnicas de falsificación profunda y otras aplicaciones que pueden afectar la privacidad y los derechos fundamentales si no se regulan en un marco legal claro y equilibrado.

Impacto de las redes sociales y la tecnología en la justicia

El ministro recordó que la historia ha registrado hitos que cambiaron la práctica del derecho, desde la invención de la imprenta, pasando por la revolución industrial y la digital, hasta la actual revolución que afecta el pensamiento, el acceso y la producción del conocimiento. Mencionó que, dentro de estas transformaciones, las redes sociales han ingresado a la vida cotidiana, brindando una amplia capacidad de expresión y difusión de ideas y opiniones.

Reconoció que las redes sociales representan un avance importante, pero también plantean grandes desafíos, ya que la justicia se ve expuesta a presiones que pueden afectar la seriedad y la integridad del trabajo judicial. Afirmó que un juez no debe actuar bajo la presión ejercida por estas plataformas. Citó a Umberto Eco, quien dijo que las redes sociales han dado voz a legiones de personas que antes solo hablaban en bares y no dañaban a la comunidad, y que hoy tienen el mismo derecho a expresarse que un premio Nobel, aunque el ministro expresó estar en desacuerdo parcial con esta afirmación.

Reconoció que esa opinión es exagerada y que las redes sociales tienen un impacto positivo en la libertad y capacidad de expresión, respetando todas las opiniones, pero insistió en que la justicia no debe estar sometida a evaluaciones constantes de estas plataformas como una fuerza de presión antes de emitir sentencias.

Responsabilidades legales y éticas ante la inteligencia artificial

En el mismo sentido, destacó que la inteligencia artificial abre amplias perspectivas para el derecho, siendo capaz de acelerar la investigación jurídica, analizar grandes volúmenes de jurisprudencia, ayudar en la elaboración de contratos, mejorar la gestión judicial y reducir tiempos y costos, facilitando el acceso de los ciudadanos a la justicia. Subrayó que estas no son solo ganancias técnicas, sino una oportunidad real para mejorar la eficacia judicial y la calidad de los servicios legales.

No obstante, advirtió que toda revolución tecnológica implica nuevas responsabilidades, ya que las cuestiones que plantea la inteligencia artificial no son solo técnicas, sino también legales, éticas y constitucionales. Planteó interrogantes sobre cómo proteger los fundamentos y la dimensión humana de la justicia, cómo garantizar las garantías de un juicio justo en un mundo con decisiones cada vez más basadas en datos, y cómo resguardar la privacidad y derechos individuales de los litigantes.

Recordó que la justicia se basa en tres pilares: la razón, la conciencia y el imperio de la ley. Reconoció que la tecnología puede aportar rapidez, eficiencia y precisión, pero no conciencia, ya que la justicia no es un cálculo, sino un acto de valoración y responsabilidad. Por ello, afirmó que la inteligencia artificial no será juez ni abogado, y debe permanecer como una herramienta que apoye a jueces y abogados, sin reemplazarlos. Concluyó que enfrentan un gran desafío, pues no se puede detener el progreso tecnológico, pero tampoco abandonar la dimensión humana en la resolución de conflictos.

La dimensión humana como base de la justicia

El ministro añadió que la justicia se fundamenta en un principio esencial: la condición humana. Explicó que lo que diferencia la inteligencia artificial de la natural es la dimensión humana, que combina el coeficiente intelectual con el coeficiente emocional. Destacó que el juez es un ser humano que decide entre personas y forma parte de ellas, y que no debe ser sustituido por un ente extraño ajeno a los fundamentos humanos para dirimir entre individuos. De lo contrario, se eliminaría el elemento esencial en todo acto de justicia: la conciencia y sensibilidad humana del juez.

Posteriormente, dieron inicio las actividades del congreso.

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