Líbano
El patriarca maronita cardenal Béchara Boutros Raï expresó su esperanza de que las negociaciones en Roma sobre el sur y la soberanía terminen con la agonía del Líbano y logren estabilidad en el sur. Reafirmó su apoyo al Estado, al ejército y a la paz.

El patriarca maronita cardenal Béchara Boutros Raï expresó su esperanza de que las negociaciones en Roma sobre el sur y la soberanía terminen con la agonía del Líbano y logren estabilidad en el sur, reafirmando su apoyo al Estado, al ejército y a la paz.
Dijo Raï, en su homilía desde Deimán con motivo de la fiesta de la Asunción de la Virgen María: "Estamos esperando que las negociaciones en Roma sobre el sur y la soberanía conduzcan al fin de la agonía del Líbano y a la estabilidad en el sur, a la vuelta segura de sus habitantes, a la reactivación de las obras de reconstrucción, y a que el Estado recupere plenamente su papel y su soberanía, respaldado por su ejército para proteger la patria".
En lo concerniente a asuntos internos, Raï insistió en que "el Estado no se mide por lo que otorga a los privilegiados, sino por lo que defiende en favor de los necesitados", afirmando que "no puede ser justo si existen criterios diferentes entre un ciudadano y otro", y que "el cargo público es servicio y responsabilidad, y el dinero público es un depósito y una dignidad".
Señaló que el sistema libanés se basa en "una participación equitativa entre cristianos y musulmanes en el gobierno y la administración, sobre la base de la competencia y la experiencia".
Y afirmó que la fórmula de convivencia entre cristianos y musulmanes "no busca fortalecer un grupo frente a otro, sino garantizar los derechos de todos como libaneses, de modo que cada grupo tenga sus derechos".
Continuó reafirmando su compromiso con el Estado, la paz y el ejército, diciendo: "Sí a la paz, sí al Estado, sí a la justicia, sí al ejército, a la convivencia, sí a la dignidad humana, sí al Líbano libre e independiente".
Agregó: "Desde aquí, desde Deimán, bajo la mirada de la Virgen de Qannoubine, seguimos creyendo que esta tierra que ha pasado por tanto aún tiene capacidad de levantarse, y que el gran Líbano seguirá siendo grande por su mensaje, grande por la unidad de sus hijos, protegido con cuidado por Dios".



