Líbano
La embajada de Ucrania en Líbano acusa a Rusia de continuar su campaña contra la cultura y el patrimonio espiritual ucraniano con ataques que dañaron sitios históricos y civiles.

La embajada de Ucrania en Líbano emitió un comunicado en el que señala que Rusia mantiene una campaña violenta contra la cultura y el patrimonio espiritual de Ucrania. En el texto se indica que la noche del 15 de junio, Rusia lanzó un nuevo ataque masivo con misiles y drones sobre territorio ucraniano.
Los bombardeos afectaron a la ciudad de Kiev y a varias otras localidades y regiones del país, causando víctimas mortales y heridos entre la población civil, además de daños en edificios residenciales, instalaciones civiles y sitios del patrimonio cultural. Según las autoridades ucranianas, en la ofensiva se emplearon decenas de misiles y cientos de drones de ataque.
El ataque al Monasterio de Kiev-Pechersk Lavra, uno de los santuarios cristianos más importantes del mundo y declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, generó una condena particular. El bombardeo provocó daños en la Catedral de la Dormición de la Virgen, donde se desató un incendio de gran magnitud tras un impacto directo. También resultaron afectadas otras construcciones dentro del complejo monástico.
La administración del Monasterio de Kiev-Pechersk Lavra estima que al menos cinco monumentos de importancia nacional sufrieron daños de diversa gravedad.
En esa misma noche, otras instituciones culturales relevantes en la capital ucraniana fueron destruidas o dañadas, entre ellas el Estudio Nacional de Cine Oleksandr Dovzhenko y el complejo cultural y artístico “Mistetstski Arsenal”. Esta agresión rusa evidenció que sus objetivos no se limitan a infraestructuras militares, sino que abarcan también el patrimonio cultural, histórico y espiritual de la humanidad.
El ataque al Monasterio de Kiev-Pechersk Lavra se considera un acto de extrema insolencia y desprecio hacia los valores religiosos y culturales. Este sitio sagrado, fundado en el siglo XI, es uno de los centros más importantes de la tradición cristiana oriental y de la vida espiritual en el mundo cristiano en general. Los daños a este complejo religioso, que ha resistido siglos de guerras y conflictos, constituyen no solo un crimen contra Ucrania, sino una agresión al patrimonio cultural y espiritual común de la humanidad.
Rusia ha demostrado nuevamente que no se identifica con los valores cristianos y continúa empleando métodos violentos y brutales en la guerra, ignorando las normas del derecho internacional humanitario y sus obligaciones internacionales para proteger los bienes culturales durante los conflictos armados. La destrucción deliberada o negligente de monumentos culturales, iglesias, mezquitas, museos y edificios históricos forma parte integral de la agresión rusa contra Ucrania y representa un intento de borrar la memoria histórica ucraniana y la identidad cultural que integran la civilización humana contemporánea.
Ucrania hace un llamado a la comunidad internacional, incluyendo a la sociedad libanesa, a la UNESCO, a organizaciones internacionales especializadas y a los países aliados, para condenar este nuevo crimen ruso contra el patrimonio cultural y fortalecer los esfuerzos para responsabilizar a Rusia y a su liderazgo por crímenes de guerra.
El comunicado subraya que la impunidad genera nuevos delitos y que la protección del patrimonio cultural es una responsabilidad compartida de toda la civilización.
Finalmente, Ucrania sostiene que en la actualidad no solo defiende sus territorios y ciudadanos, sino también el patrimonio cultural y espiritual global frente a la barbarie que Rusia difunde dondequiera que actúa.



