Líbano
La Asociación de Docentes Contratados en educación básica rechaza la exclusión de representantes en reuniones ministeriales y cuestiona la legitimidad otorgada por la ministra Karamí.

La Asociación de Profesores Contratados en la educación básica oficial de Líbano emitió una respuesta al comunicado de la ministra de Educación Superior y Enseñanza, Rima Karamí, publicado esta mañana. En dicho comunicado se hacía referencia a la reunión que Karamí sostuvo ayer con representantes de entidades educativas y se mencionaban los nombres de las partes invitadas a discutir el tema de los exámenes oficiales.
La asociación señaló que la ministra, a través de su comunicado, limitó el encuentro a representantes de la educación secundaria, lo que genera dudas sobre la ausencia de otras entidades educativas involucradas, especialmente los representantes de los docentes que participan directamente en las tareas de supervisión de los exámenes oficiales, así como la exclusión de representantes de las comisiones de padres, quienes son los primeros interesados en este asunto. Además, recordaron que la Comisión de Educación Parlamentaria, presidida por el doctor Hasan Murad, había convocado a todas estas partes sin excepción para debatir el tema en una sesión en el Parlamento.
En su declaración, la asociación destacó que lo más importante es la mención de la profesora Montaha Fawaz como representante de los docentes contratados en la educación secundaria. Aclararon que, en cumplimiento de su deber de mantener principios y defender libertades, presentarán la verdad tal cual es y afirmaron que la figura reconocida como representante de los docentes contratados en secundaria, vinculada con el seguimiento de sus asuntos, movimientos y defensa de sus derechos, es el profesor Hamza Mansour, conocido como representante del movimiento de docentes contratados en secundaria.
Respecto a Montaha Fawaz, indicaron que no se le conoce ningún papel sindical activo ni representativo en este ámbito, ni ha ocupado en ningún momento una posición de liderazgo o representación del movimiento sindical de contratados en secundaria. Su participación se limitó a transmitir algunas decisiones administrativas, especialmente las relacionadas con la fecha de transferencia de los derechos de los docentes, emitidas por el ministerio hacia los profesores, en el marco de relaciones internas con la cartera, donde la autoridad buscó consolidarla como una voz que apoyara sus posiciones frente a las voces opositoras, no como una representación sindical legítima derivada de un mandato.
La asociación cuestionó por qué se excluyó al profesor Hamza Mansour, reconocido por representar a los contratados en secundaria, de la reunión, mientras que se presentó a otra persona como representante oficial a través de la página oficial del Ministerio de Educación.
Consideraron que esta situación está ligada a la postura política frente a las decisiones ministeriales, ya que el profesor Mansour adopta una posición contraria a las decisiones de la ministra sobre los exámenes oficiales, mientras que Montaha Fawaz apoya dichas decisiones. Por ello, la exclusión de Mansour y su sustitución por una profesora sin trayectoria sindical ni movimientos, evidenciada en los archivos informativos, refleja un patrón claro de exclusión selectiva, tanto de voces disidentes como de todos los representantes de los docentes contratados en los niveles secundario y básico.
La asociación afirmó que, aunque discrepan en varios puntos con el profesor Mansour y él nunca ha mostrado solidaridad con la asociación en momentos de injusticia, como el despido arbitrario de la presidenta de la asociación, la doctora Nasrin Shaheen, mantienen una posición firme en defensa de la libertad de expresión, el respeto a la representación sindical y el rechazo a la gestión unilateral y excluyente en el Ministerio de Educación.
Manifestaron su pesar porque la ministra de Educación creyó que podía eliminar a un representante sindical y reemplazarlo por otro, otorgándole legitimidad a través de su mención en los comunicados oficiales, como si desconociera que la legitimidad en la representación proviene de los titulares de los derechos. Además, señalaron que la ministra Karamí parece ignorar la decisión del Consejo de Estado que, aunque suspendió aparentemente la prohibición de expresión que ella había impuesto, en esencia transmitió un mensaje claro sobre la sacralidad de la libertad de palabra. De no ser así, no se habría tomado la decisión de conferir representación a una profesora que se representa a sí misma y convocarla junto a representantes de sindicatos escolares con presencia efectiva en el terreno.
Cuestionaron cuál fue el criterio adoptado por la ministra y concluyeron que parece que la única norma aplicada es la insistencia en fragmentar la realidad y en tomar represalias cuando es posible.
Invitaron a la opinión pública a reflexionar sobre estas prácticas, subrayando que lo expuesto es tan evidente como el sol y no es objeto de controversia dentro del sector educativo oficial, especialmente en los círculos sindicales. Sugirieron que quienes deseen mayor información consulten a las partes involucradas.
Finalmente, la asociación afirmó que lo que sucede actualmente demuestra que el problema ya no se limita al tema de los exámenes oficiales, sino que confirma que la ministra Karamí ha superado a sus predecesores en el uso del poder para imponer la corrección de sus decisiones sin importar el costo. Como ejemplo, mencionaron los videos de directores que apoyan sus decisiones en la página del Ministerio de Educación, frente a la censura de los directores que se oponen, lo cual merece un análisis más profundo.
Concluyeron afirmando que la arbitrariedad y la parcialidad en la gestión de los asuntos educativos no construyen un ministerio, ni una educación, ni una nación.



