Líbano
El Ministerio de Justicia y el hospital Hôtel-Dieu de Francia establecen un convenio para fortalecer la protección infantil en justicia y salud.

Se formalizó un acuerdo de colaboración enfocado en la estrategia de protección infantil en los ámbitos de justicia y salud, en alianza con el hospital universitario Hôtel-Dieu de Francia, la red de la Universidad de Saint Joseph y el Ministerio de Justicia, en la sala de la administración general del hospital.
La ceremonia contó con la presencia del ministro de Justicia, el abogado Adel Nassar; el rector de la Universidad de Saint Joseph en Beirut, el profesor François Baudec; el director general del hospital Hôtel-Dieu, Nassib Nassar; además de representantes del Ministerio de Justicia, jefes de departamentos y decanos.
El director general del hospital, Nassib Nassar, inició el acto destacando que la visita del ministro refleja claramente la visión que sostiene la institución, y su presencia confirma la relevancia del compromiso conjunto. Expresó la esperanza de que esta cooperación sirva como modelo en la colaboración institucional, en beneficio de los niños de Líbano.
Agregó que estas reuniones reflejan una convicción firme de que la misión del hospital va más allá del tratamiento médico, buscando también ser un socio activo en el desarrollo social, defensor de los grupos vulnerables, promotor de derechos fundamentales y aplicador de su experiencia en causas nacionales importantes.
Nassib Nassar subrayó que el acuerdo firmado entre la unidad de protección infantil del hospital, dirigida por el profesor Bernard Jabraqa, y el Ministerio de Justicia representa un paso fundamental para fortalecer el sistema de protección infantil en el país.
Citando a Nelson Mandela, recordó que “no hay mejor reflejo de la humanidad de una sociedad que la forma en que trata a sus niños”. Añadió que esta idea también se aplica a la familia y que la combinación de la experiencia médica con la judicial confirma la creencia de que la protección infantil solo puede ser efectiva mediante una cooperación estrecha entre instituciones, una visión compartida y una voluntad unificada para actuar en beneficio del interés superior del niño.
El director general evocó la conmemoración próxima de una fecha dolorosa para Líbano y para el hospital Hôtel-Dieu: el 4 de agosto de 2020, cuando la sala de emergencias recibió más de 800 heridos. Recordó que los ecos de ese día aún resuenan en el hospital, al igual que el compromiso excepcional del equipo médico, cuya imagen permanece en la memoria colectiva. Desde entonces, cada año se celebra esta fecha en homenaje a las víctimas, sus familias y quienes vieron sus vidas transformadas, reafirmando el deber de memoria.
Manifestó que la tragedia sigue presente mientras el expediente sobre la explosión en el puerto de Beirut no haya concluido y la verdad completa no haya salido a la luz. Señaló que las víctimas y sus familias tienen derecho a conocer la verdad y a obtener justicia.
Dirigiéndose al ministro de Justicia, Nassib Nassar reconoció la atención que dedica a este caso y lo alentó a continuar con determinación en la búsqueda de justicia, verdad y rendición de cuentas. Destacó que la justicia no solo implica responsabilizar a los responsables del pasado, sino también proteger a los más vulnerables, restaurar la confianza ciudadana en las instituciones y construir un futuro mejor.
El director general concluyó que el acuerdo firmado para la protección infantil y la búsqueda de justicia para las víctimas del 4 de agosto parten del mismo principio: construir un Líbano donde cada persona, sin importar su edad o condición, goce de respeto a sus derechos, dignidad y protección de su futuro, una visión compartida con los presentes.
Por su parte, el rector de la Universidad afirmó que la protección de la infancia es el eje central de la misión del Hôtel-Dieu y la Universidad Jesuita. Subrayó que todo lo expresado en el acto resume la importancia de situar al niño en el centro de la atención, el cuidado y la protección, a través de la formación, capacitación y la creación de un entorno seguro para quienes requieren apoyo.
Explicó que esta misión ha sido fundamental para la unidad de protección infantil desde su creación, basada en la convicción de que proteger a los niños es una responsabilidad social compartida que se vuelve más urgente ante los desafíos que enfrenta la sociedad libanesa.
Señaló que la sociedad está presenciando un aumento de iniciativas para fortalecer la protección infantil, aunque el camino aún es largo y requiere continuar desarrollando mecanismos de protección, registros y procedimientos adecuados para garantizar la seguridad de todos los niños en Líbano, en colaboración con las autoridades oficiales.
El rector expresó su satisfacción por la firma del convenio entre la unidad de protección infantil del Hôtel-Dieu y el Ministerio de Justicia, considerándolo un nuevo paso que refuerza los esfuerzos conjuntos en este ámbito.
Agradeció a quienes contribuyeron a la realización del acuerdo y elogió el compromiso del equipo de la unidad de protección infantil, liderado por el profesor Jabraqa, para continuar trabajando en la defensa de la infancia y la preservación de la dignidad humana, afirmando que los niños son el recurso humano más valioso y necesitado de cuidado.
El ministro de Justicia comenzó su intervención recordando la tarde del 4 de agosto de 2020. Relató que en las primeras horas tras la explosión, se encontraba en la unidad de emergencias del Hôtel-Dieu y vivió un encuentro inesperado con la doctora Nassar, que no comprendió plenamente hasta seis meses después, cuando confirmaron que efectivamente se habían encontrado y hablado esa noche. Calificó esa experiencia como un impulso constante para su labor.
El ministro afirmó con firmeza su compromiso y determinación para asegurar que la investigación continúe su curso natural, y que el Ministerio de Justicia brinda todo el apoyo posible dentro de sus competencias legales. Indicó que las familias de las víctimas, que siguen el caso de cerca, pueden constatar que los esfuerzos han pasado de las palabras a acciones concretas.
Sobre el proceso judicial actual, explicó que el expediente fue remitido a la fiscalía para que formule sus solicitudes (réquisitions). Aclaró que el tiempo judicial no siempre coincide con el mediático o emocional, y que es necesario respetar el trabajo de los jueces y garantizar que el caso se maneje conforme a los hechos y requisitos legales, evitando la prisa.
Detalló que, según la información disponible, la redacción de las solicitudes por parte de la fiscalía podría tomar alrededor de 60 días, más o menos, tras lo cual el juez de instrucción remitirá el expediente para iniciar el juicio. Reconoció que estos procedimientos han enfrentado dificultades en el pasado, pero actualmente avanzan correctamente. Afirmó que no es posible construir un Estado sin confianza mutua entre ciudadanos y autoridades, y que esta confianza solo se logra con una justicia eficaz y rápida. En este marco, se continúa fortaleciendo la capacidad judicial, incluyendo la firma de un protocolo de cooperación con la institución "Algio de France" para mejorar el desempeño institucional.
Respecto al acuerdo, el ministro expresó que la firma de un protocolo entre el Ministerio de Justicia y el hospital Hôtel-Dieu, una de las instituciones más antiguas y respetadas del país, ligada a la orden jesuita, tiene para él un significado emocional profundo.
Agregó que es egresado de escuelas jesuitas desde la educación inicial hasta la formación de sus hijos, y que se siente como en familia en este encuentro. Sin embargo, más allá del aspecto personal, subrayó que la firma del convenio forma parte de una labor fundamental y decisiva para Líbano: la protección de la infancia.
El ministro destacó que no hay nada más doloroso que sentirse impotente ante los niños, quienes representan la inocencia y la base de las sociedades futuras. Citó al escritor Milan Kundera, recordando que “los niños no tienen pasado, y ese es el secreto de la magia de su sonrisa”.
Señaló que nadie debe dañar a un niño ni traicionar su sonrisa, pero también recordó que un niño con un pasado doloroso es igualmente una víctima. Afirmó que dañar a un niño es atacar la humanidad que reside en todos y destruir los fundamentos compartidos del futuro.
El ministro manifestó que Líbano ha sufrido y sigue sufriendo la violencia brutal, con sangre derramada y víctimas, incluyendo a la infancia, en un proceso que parece interminable. Sin embargo, aseguró que la conciencia colectiva no ha caído en un letargo profundo, gracias a hombres y mujeres que mantienen viva la esperanza. La unidad de protección infantil (UPE) es un claro ejemplo de ello.
Agregó que, bajo su dirección y estímulo, continúan los esfuerzos y se unifican energías para fortalecer esta lucha, que calificó como la más dura y justa: la cooperación para continuar la lucha conjunta contra las violaciones cometidas contra los niños y contra las desviaciones que puedan experimentar. Aseguró que el sector médico y el judicial unirán fuerzas para apoyar a la infancia.
Reconoció que los jueces están comprometidos con esta misión y los médicos en la primera línea, pero insistió en que la unificación de esfuerzos es una necesidad urgente e indispensable. Destacó la perseverancia excepcional del profesor Jabraqa, quien superó obstáculos burocráticos importantes, y celebró el fruto de esos esfuerzos. Subrayó que medicina y justicia se apoyan mutuamente en una tarea noble que pone a los niños en el centro de sus prioridades.
El ministro afirmó que la firma del convenio representa un paso decisivo en la protección infantil, que debe traducirse en acciones concretas, colaboración sincera, justa y libre de intereses personales. Indicó que los médicos aportarán su experiencia a la justicia, y que esta última permitirá a los médicos, cuando sea necesario, acceder a los expedientes relacionados con un niño en particular. Resaltó que la justicia cada vez reconoce más la importancia de acompañar los procedimientos legales con un enfoque psicológico hacia los niños, fundamental tanto si son víctimas como si son actores. Recordó que el niño sigue siendo un niño, y que la impotencia ante su sufrimiento es máxima.
El ministro informó que el Ministerio de Justicia ha enviado al Parlamento un proyecto de ley para elevar la edad de responsabilidad penal del niño, basado en la convicción de la necesidad de acompañar y cuidar al menor. Preguntó retóricamente qué justicia puede proteger, comprender y acompañar si no cumple esas funciones, y advirtió que una justicia que decide ser ciega para mantener la neutralidad confunde la crueldad con la ley y el derecho. Citó a Antoine de Saint-Exupéry, recordando que “todos los adultos fueron niños alguna vez, pero pocos lo recuerdan”.
Finalmente, el ministro deseó éxito al padre rector Baudec en su misión y expresó confianza en que los jesuitas y todos los presentes encontrarán en él un guía que recuerde no solo el papel fundamental de la orden jesuita en Líbano, sino también que figuras como el padre Ducroix, el padre Dagher y el padre Madi, entre otros, seguirán siendo estrellas que iluminan y orientan sus caminos.
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