Líbano
El ministro de Finanzas Yassin Jaber destacó que la recuperación económica sostenible en Líbano está condicionada al fin de las hostilidades y no a treguas frágiles.

Durante su intervención en la reunión anual del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (EBRD) en Riga, capital de Letonia, el ministro de Finanzas, Yassin Jaber, señaló que la guerra y el conflicto regional en curso han agravado la crisis económica y humanitaria en Líbano, ocasionando daños extensos en la infraestructura, el desplazamiento de más de un millón de personas y una caída en la actividad económica.
Jaber enfatizó el compromiso de Líbano con la senda de reformas y la cooperación con el Fondo Monetario Internacional para reconstruir la confianza y lograr la recuperación, al tiempo que solicitó al ámbito internacional fortalecer su apoyo al país. Subrayó que cualquier recuperación económica sostenible está supeditada al cese de las hostilidades y no a treguas precarias que no garantizan la estabilidad duradera requerida.
En su discurso, el ministro detalló:
"Líbano se encuentra hoy en la primera línea de las repercusiones económicas y humanitarias derivadas del conflicto regional en curso y las hostilidades vigentes. El país atraviesa una etapa crucial intentando superar años de crisis sin precedentes, en medio de una guerra que ha provocado daños severos en la infraestructura y pérdidas significativas en los medios de vida."
Explicó que los impactos directos sobre la economía libanesa son graves y comprenden:
Destrucción a gran escala de viviendas, infraestructuras y tierras agrícolas, incluyendo la devastación total de pueblos en algunas zonas;
Desplazamiento de más de un millón de personas, con escasas perspectivas de retorno seguro debido a la persistencia del conflicto;
Interrupciones considerables en el comercio y el turismo, junto a presiones inflacionarias y disminución de las remesas e inversiones;
Aumento de los costos de combustible e importaciones, disrupciones en las cadenas de suministro y crecientes tensiones sobre las finanzas públicas y las instituciones, que ya enfrentan fragilidades.
Asimismo, advirtió que los efectos indirectos no son menos graves y podrían ser más duraderos a largo plazo, ya que la inestabilidad prolongada incrementa la incertidumbre, debilita la confianza del sector privado, retrasa la recuperación financiera y las reformas necesarias, y amplifica las vulnerabilidades económicas y financieras.
El ministro señaló que la reducción de ingresos provenientes del turismo y las remesas, que históricamente han sido elementos clave para absorber choques económicos, intensifica las presiones sobre la liquidez en divisas y la balanza de pagos. Mientras algunas señales de recuperación comenzaron a manifestarse con previsiones de un crecimiento económico del 3,5% para 2025, las estimaciones actuales apuntan a una posible contracción del PIB entre un 7% y un 10% si el conflicto regional continúa afectando negativamente la confianza y la actividad económica.
Simultáneamente, el conflicto incrementa el costo social y económico derivado del retraso en las reformas, mientras las necesidades humanitarias, incluyendo seguridad alimentaria, atención sanitaria y alojamiento, siguen en aumento.
Jaber compartió una reflexión personal, expresando que preferiría dirigirse a la audiencia para hablar sobre los avances en reformas, la recuperación de la confianza y la construcción institucional, y las esperanzas de abrir una nueva etapa de estabilidad y prosperidad.
No obstante, afirmó que Líbano atraviesa una de las fases más destructivas de su historia reciente, con pueblos enteros reducidos a escombros, comunidades desplazadas de territorios que han habitado por generaciones, destrucción de viviendas, escuelas e infraestructuras esenciales, y daños severos o pérdida total de sitios patrimoniales y culturales, además de un impacto considerable en la actividad económica.
Además de las pérdidas materiales, mencionó un costo humano incalculable, que incluye vidas perdidas, medios de subsistencia, seguridad y esperanza.
A pesar de estos retos, destacó la resiliencia del pueblo libanés y el compromiso inquebrantable con la reforma, la recuperación y la reconstrucción. Las prioridades permanecen claras: mantener la estabilidad macroeconómica, preservar la capacidad de las instituciones públicas, atender las necesidades humanitarias urgentes y prepararse para la fase de recuperación, reforma y reconstrucción.
En este marco, el país avanza firmemente hacia un programa respaldado por el Fondo Monetario Internacional, considerado fundamental para establecer un marco reformista confiable postcrisis, movilizar apoyo internacional y sentar las bases para un crecimiento sostenible e inclusivo.
El gobierno continúa impulsando reformas largamente esperadas, incluida la reestructuración del sector bancario y la recuperación de depósitos, con el propósito de restaurar la confianza en el sistema financiero, elemento clave para atraer inversiones y reactivar el crecimiento liderado por el sector privado.
Respecto al papel que puede desempeñar el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo en el apoyo a economías afectadas por conflictos, Jaber resaltó varios aspectos:
Primero, la resiliencia y rapidez en la respuesta son esenciales. Los países con crisis superpuestas requieren herramientas financieras ágiles y adaptables que permitan a los gobiernos redirigir recursos hacia la respuesta de emergencia y asegurar la continuidad de los servicios básicos y las instituciones públicas.
Segundo, el apoyo debe enfocarse no solo en la reconstrucción, sino también en fortalecer la capacidad de resistencia. La inversión en infraestructura, energía, transformación digital y desarrollo institucional es fundamental para afrontar choques prolongados y prepararse para la recuperación.
Tercero, la ventaja competitiva del banco en el respaldo al sector privado adquiere especial relevancia. La restauración de la confianza de los inversores, el apoyo a pequeñas y medianas empresas, la facilitación del financiamiento comercial, la movilización de capital privado y la revitalización de la intermediación financiera son factores clave para lograr la recuperación y generar empleo.
En este sentido, el gobierno libanés expresó su agradecimiento por el respaldo del banco europeo al país y su sector privado, y valoró el compromiso renovado del banco con Líbano y la región del Mediterráneo oriental a través del programa de respuesta al conflicto en Oriente Medio (MECR), destinado a enfrentar las consecuencias de la guerra y acelerar las inversiones planificadas.
Destacó especialmente la reanudación de las operaciones de inversión del banco dirigidas al sector privado libanés, incluyendo la concesión del primer préstamo a una empresa libanesa desde 2019, señal que refleja confianza en la economía en un momento en que es crucial reactivar la inversión y la actividad económica.
El Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo trabaja estrechamente con el gobierno libanés y el sector privado para mitigar los efectos del conflicto y apoyar los esfuerzos de recuperación. Para ampliar su apoyo, el respaldo sólido de los donantes seguirá siendo fundamental.
En este contexto, Jaber agradeció a la Unión Europea por la extensión del programa de garantías que facilitó el soporte a las recientes operaciones de financiamiento del banco en Líbano, y alentó la continuidad del apoyo bilateral a las iniciativas del banco relacionadas con la respuesta a conflictos. También expresó su gratitud a la dirección y equipos del banco por su compromiso continuo con Líbano y la región.
Finalmente, el ministro subrayó que las alianzas más fuertes y la integración regional deben formar parte esencial de la estrategia de recuperación, ya que los países afectados por conflictos no pueden recuperarse aisladamente, y el fortalecimiento de la conectividad, el comercio y la inversión regionales puede ser un motor importante para el crecimiento y la estabilidad.
Jaber concluyó afirmando que ningún proceso de recuperación económica será sostenible sin estabilidad, y que Líbano necesita, ante todo, el cese de las hostilidades, no treguas frágiles que no aseguren la estabilidad permanente requerida. Con el apoyo internacional coordinado de sus socios tradicionales, el país podrá pasar de la gestión de crisis a la recuperación, reforma y un crecimiento inclusivo y sostenible.
Además, el ministro sostuvo una serie de encuentros con responsables de instituciones internacionales con capacidad para asistir a Líbano, con el objetivo de explorar vías para asegurar apoyo en el ámbito de la reconstrucción.



