Líbano
El ministro de Trabajo de Líbano, Mohammad Haidar, instó en Ginebra a tomar medidas concretas para respaldar al país frente a la agresión israelí.

El ministro de Trabajo, Mohammad Haidar, planteó ante la comunidad internacional la necesidad de asumir responsabilidades y adoptar acciones concretas para apoyar a Líbano y detener las continuas agresiones israelíes. Destacó que la situación que enfrentan los libaneses supera las pérdidas materiales y afecta derechos fundamentales como el trabajo, la seguridad, la estabilidad y una vida digna.
Durante su intervención en el Congreso Internacional del Trabajo en Ginebra, Haidar expuso las graves consecuencias del ataque israelí sobre Líbano, revelando la magnitud de los daños sufridos en el sector laboral y la economía nacional. Subrayó la importancia de fortalecer el respaldo internacional para ayudar al país a afrontar los desafíos actuales, y afirmó que Líbano no solo atraviesa una crisis económica y social, sino que también soporta los efectos de una agresión israelí persistente que ha causado daños severos a las personas, la economía y los pilares del desarrollo y la estabilidad.
El ministro detalló que las agresiones israelíes afectaron parcialmente a más de 1700 establecimientos económicos, mientras que más de 500 fueron destruidos completamente. Indicó que el comercio fue uno de los sectores más perjudicados, junto con las industrias y decenas de pequeñas y medianas empresas que constituyen la columna vertebral de la economía libanesa. Estas acciones provocaron la paralización de miles de trabajadores y daños directos a las fuentes de ingreso de miles de familias, aunque la carga humana es la más grave, con más de tres mil muertos y más de nueve mil heridos, incluyendo empleados, empresarios y sus familiares.
Haidar enfatizó que la mayoría de las víctimas pertenecen a grupos etarios productivos y aptos para trabajar, lo que ha provocado un daño considerable en la fuerza laboral y el capital humano necesario para el desarrollo y la reconstrucción. Afirmó que Líbano enfrenta una escalada israelí grave y sin precedentes, y que las acciones de Israel no solo atacan a personas y bienes, sino que intentan borrar la historia, la memoria y los medios de vida de su pueblo. Destacó que el Estado libanés no ha abandonado sus responsabilidades pese a las difíciles circunstancias, y que continúa esforzándose por fortalecer la protección social y apoyar al Fondo Nacional de Seguridad Social, lo que ha contribuido a mejorar los servicios sanitarios y sociales y a recuperar parte de la red de seguridad social.
El ministro mencionó también el trabajo en la mejora de las políticas del mercado laboral, la regulación de la mano de obra extranjera y la lucha contra el empleo irregular. Además, señaló la adopción de medidas para proteger los derechos de las trabajadoras domésticas y la continuación del proceso de actualización de la legislación laboral, incluyendo la aprobación de una ley de trabajo flexible y la elaboración de un proyecto integral para modernizar la ley laboral libanesa.
Desde la tribuna del Congreso Internacional del Trabajo, Haidar instó a la comunidad internacional a convertir sus posturas en acciones concretas que protejan a civiles, trabajadores y empresas, y que ayuden a Líbano a superar esta etapa complicada. Solicitó apoyo para que Israel se retire completamente, cese las agresiones continuas, devuelva a los prisioneros y proporcione la asistencia necesaria para la reconstrucción, subrayando que estas demandas reflejan la firmeza de los libaneses en la defensa de su tierra y sus derechos nacionales.
El ministro pidió a la Organización Internacional del Trabajo que continúe documentando los impactos de las agresiones en el sector laboral libanés, amplíe los programas de cooperación y apoyo, y refuerce los proyectos de empleo, protección social y reconstrucción, para permitir que los libaneses permanezcan en su tierra y recuperen sus ciclos productivos y de desarrollo.
Finalmente, Haidar afirmó que, a pesar del dolor, las pérdidas y los retos, Líbano mantendrá su misión humanitaria y civilizatoria, y que su pueblo seguirá creyendo que el trabajo es la base para el progreso, y que la esperanza y la voluntad de vivir son más fuertes que cualquier forma de destrucción.



