Líbano
El ministro de Finanzas Yassin Jaber reafirma en París el compromiso de Líbano con las reformas pese a las dificultades económicas y sociales que enfrenta.

El ministro de Finanzas, Yassin Jaber, describió la situación que atraviesa Líbano como una de las etapas más duras en su historia reciente. Señaló que la guerra prolongada ha impuesto costos humanos y económicos elevados, transformando pueblos enteros en escombros, desplazando comunidades que tenían vínculos ancestrales con sus tierras, y provocando la migración de cientos de miles de personas. Además, destacó la destrucción de viviendas, infraestructuras y parte del patrimonio cultural que data de siglos atrás, junto con una paralización significativa de las actividades económicas y una fuerte presión sobre las finanzas públicas.
Durante su intervención en la Cumbre Bancaria y Económica Árabe-Europea 2026, celebrada en París bajo el patrocinio del presidente francés Emmanuel Macron y organizada por la Unión de Bancos Árabes en colaboración con la Federación Bancaria Francesa, Jaber afirmó que, pese a los graves desafíos, la resiliencia del pueblo libanés permanece firme. Aseguró que el compromiso con la reforma y la recuperación no se ha debilitado, y que continúan los esfuerzos para fortalecer la gobernanza, mantener la continuidad institucional y establecer las bases para la recuperación, la reconstrucción y un crecimiento sostenible.
El ministro también subrayó la importancia del programa respaldado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como pilar fundamental en la estrategia de recuperación de Líbano. Lo calificó como un marco que ayuda a restaurar la confianza, movilizar financiamiento externo y apoyar el retorno sostenible al crecimiento y la estabilidad. Asimismo, enfatizó que el futuro de la cooperación entre Europa y el mundo árabe debe ir más allá de la gestión de crisis, basándose en una visión común que promueva la resiliencia económica, la integración regional, la inversión y el crecimiento sostenible.
A continuación, se transcribe íntegramente el discurso pronunciado por el ministro Jaber:
"Permítanme comenzar expresando mi agradecimiento a los organizadores de la Cumbre Económica y Bancaria Árabe-Europea.
Nos reunimos hoy en un momento en que la economía mundial experimenta profundas transformaciones geopolíticas y financieras. Las relaciones y alianzas internacionales están siendo reconfiguradas, la fragmentación de los flujos comerciales y financieros se intensifica, y la incertidumbre relacionada con la seguridad energética, las cadenas de suministro y la inversión aumenta.
Estas no son meras tendencias teóricas globales, sino desarrollos que afectan directamente a nuestras economías, sistemas financieros y perspectivas de desarrollo.
Para países como Líbano, ubicado en la encrucijada entre Europa y el mundo árabe, estos cambios representan riesgos considerables, pero también ofrecen oportunidades significativas.
Hoy la seguridad energética está estrechamente ligada a la estabilidad económica y financiera. Las interrupciones en el suministro de energía y la volatilidad de sus precios son factores principales que alimentan la inflación, las presiones financieras y la incertidumbre en los mercados globales. Para países importadores de energía, como Líbano, esto representa un riesgo creciente para la balanza de pagos y las reservas de divisas.
Por ello, es urgente invertir en la diversificación de las fuentes energéticas, fortalecer la interconexión regional, desarrollar energías renovables y construir infraestructuras más resilientes. La transición energética ha dejado de ser solo un objetivo ambiental para convertirse en una necesidad financiera, económica y geopolítica.
Al mismo tiempo, se observan cambios importantes en el panorama monetario y financiero internacional, que reflejan el aumento de las preocupaciones sobre riesgos geopolíticos, la fragmentación financiera y la solidez del sistema financiero global.
En este contexto cambiante, es esencial que las economías emergentes mejoren la gestión macroeconómica, adopten políticas fiscales y monetarias prudentes y confiables, fortalezcan sus instituciones y marcos regulatorios, y profundicen la cooperación regional para enfrentar mejor las crisis externas.
En consecuencia, es necesario reforzar la cooperación euro-mediterránea y euro-árabe, no solo como un marco para la integración económica, sino también como una plataforma para la estabilidad regional, la protección de inversiones y el aumento de la resiliencia colectiva.
El mar Mediterráneo no debe convertirse en una línea divisoria de crisis, sino permanecer como un puente para la comunicación, el comercio, la inversión, la cooperación energética y la asociación financiera entre Europa y el mundo árabe.
Nuestras regiones cuentan con elementos integrales de fortaleza: capitales, mercados, recursos energéticos, capital humano, redes logísticas y experiencia financiera. Activar estas ventajas complementarias puede generar nuevos motores de crecimiento y resiliencia económica en ambas orillas del Mediterráneo.
Permítanme ahora referirme brevemente a Líbano.
Preferiría estar hoy aquí para hablar sobre los avances logrados en reformas, recuperación de la confianza, esfuerzos de recuperación y reconstrucción institucional, y nuestras aspiraciones de abrir una nueva etapa de estabilidad y prosperidad.
Pero me presento ante ustedes cuando Líbano atraviesa una de las fases más duras de su historia reciente.
El conflicto prolongado ha impuesto costos humanos y económicos considerables. Pueblos enteros se han convertido en escombros, comunidades han sido desplazadas de tierras con las que tenían vínculos generacionales, cientos de miles han sido desplazados, viviendas, escuelas e infraestructuras han sido destruidas, y parte del patrimonio cultural centenario ha sido dañado o perdido. Las actividades económicas se han paralizado y las finanzas públicas enfrentan presiones extremas.
Además de las pérdidas materiales, existe un costo humano profundo que no puede ser medido solo con cifras económicas: la pérdida de vidas, medios de subsistencia, seguridad y esperanza.
A pesar de estos desafíos severos, la resistencia del pueblo libanés sigue firme.
Nuestro compromiso con la reforma y la recuperación permanece inquebrantable. Continuamos trabajando para fortalecer la gobernanza, implementar reformas financieras y del sector financiero, mantener la continuidad institucional y establecer las bases para la recuperación, la reconstrucción y un crecimiento sostenible.
Consideramos el programa respaldado por el Fondo Monetario Internacional como un pilar esencial en la estrategia de recuperación libanesa, un marco para restaurar la credibilidad, guiar la implementación de reformas, movilizar financiamiento externo y apoyar el retorno sostenible al crecimiento y la estabilidad.
Seguimos creyendo en un futuro donde Líbano recupere su papel como puente entre Europa y el mundo árabe, y como un centro regional de financiamiento, emprendimiento, innovación y capital humano.
Mantenemos nuestro compromiso con la restauración de la confianza, aprovechando la experiencia acumulada de Líbano y revitalizando su rol líder en la prestación de servicios bancarios en la región.
No obstante, la recuperación no puede lograrse sin seguridad y estabilidad. Ningún programa de reformas tendrá éxito mientras continúen los conflictos y la incertidumbre.
Líbano necesita, ante todo, el cese de las hostilidades y el establecimiento de una estabilidad duradera que permita atraer inversiones, iniciar la reconstrucción y lograr el renacimiento económico.
Permítanme concluir con un mensaje fundamental".
Jaber finalizó: "El futuro de la cooperación euro-árabe no debe limitarse a la gestión de crisis, sino basarse en una visión compartida para fortalecer la resiliencia económica, la integración regional, la inversión y el crecimiento sostenible.
En un mundo cada vez más fragmentado, la cooperación se ha convertido en un activo estratégico.
Al fortalecer la asociación entre Europa y el mundo árabe, podemos construir economías más resilientes, apoyar la transformación del sector energético, fomentar la inversión y la innovación, y crear mejores oportunidades para las futuras generaciones en nuestra región".



