Líbano
Municipio de Rmisch: la narrativa sobre el 'saqueo de casas chiitas' es pura invención
El municipio de Rmisch desmiente rotundamente las acusaciones falsas y ofensivas difundidas en un video que circula en redes sociales, calificándolas como propaganda sectaria con intenciones maliciosas.

El municipio de Rmisch emitió un comunicado en el que señaló que "se está difundiendo a través de las redes sociales un video de una persona llamada Ismaïl al-Najjar, quien apareció en el canal 'Al-Afak' dentro del programa 'Al-Bosla', lanzando afirmaciones falsas y acusaciones graves contra la aldea de Rmisch y sus habitantes, así como un atropello inaceptable hacia sus líderes espirituales y civiles, basándose en fuentes ficticias sin existencia real en el terreno, en un discurso que carece de los más elementales criterios de precisión y responsabilidad periodística, promoviendo un discurso sectario odioso con fines mezquinos que no tienen nada que ver con la nacionalidad, la humanidad ni con la ética del trabajo periodístico".
El municipio de Rmisch niega en bloque y en detalle todo lo dicho en este video, y desea aclarar al público en general y a todos los interesados:
Primero: Los habitantes de Rmisch solo han vivido con dignidad, solo han comido el fruto de su propio esfuerzo y sudor, y solo se les ha conocido por su amor, hermandad y preocupación por el bienestar de sus vecinos y sus medios de subsistencia; las épocas y los desafíos solo han reforzado su compromiso con el discurso y la práctica, y durante décadas, incluso siglos, han mantenido los valores del convivir pacífico, la buena vecindad y la preservación de las mejores relaciones con su entorno.
Segundo: No existe en toda Rmisch ninguna persona conocida como 'Abu Nizar', y la narrativa sobre el 'saqueo de casas chiitas y la venta de sus propiedades en una de las plazas de la aldea' es pura invención sin fundamento alguno ni prueba alguna, revelando una caída moral y una ignorancia flagrante del terreno, que ha estado bajo control desde hace seis meses.
Tercero: Las condiciones de seguridad que han acompañado esta etapa desde sus inicios han provocado el corte total de carreteras, imposibilitando el acceso desde Rmisch a Aita al-Shaab y Hanine, así como a cualquier otro punto fuera del ámbito residencial de las aldeas de Rmisch, Ain Ebel y Dibb. Además, la entrada y salida de la aldea se realizan exclusivamente mediante un procedimiento complejo bajo supervisión, con permiso previo del ejército libanés y con la vigilancia especial de las fuerzas de la ONUIF, lo que invalida completamente esta narrativa absurda desde sus bases.
Cuarto: La afirmación de que Rmisch recibe personas desde el otro lado de la frontera es pura mentira y fabricación, una intentona vil para sembrar división y encender el odio contra nuestros vecinos, quienes han sacrificado, y aún hoy sacrifican, lo más valioso por mantener la tierra, la identidad, y quienes, gracias a estos sacrificios, representan la única esperanza restante para el regreso de sus vecinos a sus tierras y pueblos.
Rmisch, como municipio y como pueblo, no necesita ninguna declaración de patriotismo o ética de nadie, y no permitirá que ningún impostor se atreva a insultarla con acusaciones de robo organizado y denigración. Lo dicho por esta persona no constituye un acto periodístico ni un análisis informativo, sino una incitación barata y una maniobra evidente para sembrar la discordia entre Rmisch y las aldeas vecinas. Por ello, presentamos el discurso completo de este individuo y su grabación ante las autoridades libanesas competentes, insistiendo en nuestro derecho a tomar las medidas legales necesarias para responsabilizarlo por sus mentiras, su incitación y sus amenazas contra la paz civil. Asimismo, responsabilizamos al canal 'Al-Afak' y a la dirección del programa 'Al-Bosla' de forma periodística y ética por proporcionar un foro y espacio para difundir estas falsedades e ilusiones sin verificarlas ni presentar pruebas.
Invitamos al público libanés, en todas sus variedades, a no dejarse llevar por este tipo de discurso, a rechazarlo y enfrentarlo con mayor nacionalismo, solidaridad y hermandad. La dignidad de Rmisch y sus habitantes, al igual que la de todos los libaneses, no puede convertirse en materia de polarización política o sectaria ni en herramienta para aumentar audiencias.





