Salud
Un compuesto del extracto de ajo envejecido activa vías anti-envejecimiento que conectan tejido graso, cerebro y músculos para reducir la fragilidad muscular.

Un compuesto presente en el extracto de ajo envejecido podría contribuir a disminuir el deterioro muscular relacionado con la edad mediante la activación de vías anti-envejecimiento que vinculan el tejido adiposo, el cerebro y los músculos.
Investigadores japoneses del Instituto para la Investigación sobre el Envejecimiento Productivo (IRPA) en Tokio y la empresa Wakunaga Pharmaceutical Co. en Hiroshima analizaron el efecto del S-1-propenil-L-cisteína (S1PC), un compuesto bioactivo del extracto de ajo envejecido, sobre la función muscular durante el envejecimiento. Sus resultados fueron publicados en Cell Metabolism.
El S1PC parece fortalecer la comunicación entre el tejido graso y el cerebro, lo que mejora la fuerza muscular y podría ayudar a reducir la fragilidad muscular en personas mayores. “Durante mi experiencia clínica como fisioterapeuta, me frustraba ver cómo adultos mayores perdían función física y vitalidad sin padecer enfermedades específicas que requirieran tratamiento médico. Esta brecha en el cuidado proactivo motivó mi investigación”, explicó el Dr. Kiyoshi Yoshioka, coautor principal del estudio.
El envejecimiento poblacional ha incrementado el interés en intervenciones nutracéuticas basadas en evidencia científica para combatir la fragilidad muscular, dado que los tratamientos farmacológicos existentes suelen ser costosos y de difícil mantenimiento a largo plazo. En este contexto, el equipo de IRPA y Wakunaga se enfocó en compuestos naturales del extracto de ajo envejecido para identificar intervenciones anti-envejecimiento fundamentadas.
Descubrieron que el S1PC activa la enzima quinasa B1 del hígado (LKB1), que regula el metabolismo celular. Además, el compuesto facilita la formación de un complejo proteico que activa la vía SIRT1, incrementando la secreción de NAMPT extracelular (eNAMPT) desde el tejido adiposo. Esta molécula es esencial para la producción de NAD+, involucrado en la protección celular, reparación del ADN y producción de energía.
En lugar de actuar directamente sobre el tejido muscular, el eNAMPT contenido en vesículas extracelulares viaja por el torrente sanguíneo desde el tejido adiposo hasta el hipotálamo, un centro de control cerebral. Esta señalización aumenta la actividad del sistema nervioso simpático, vinculada a una mejor función muscular. Los investigadores identificaron así una vía de comunicación entre tejido graso, cerebro y músculo esquelético que podría influir en el deterioro físico asociado a la edad.
En experimentos con ratones envejecidos, el tratamiento prolongado con S1PC redujo los índices de fragilidad, aumentó la fuerza muscular esquelética y restauró la temperatura corporal central. En un estudio en humanos, S1PC elevó los niveles circulantes de eNAMPT, especialmente en participantes con suficiente tejido graso. Este efecto fue consistente en células, ratones y humanos, lo que resalta su potencial como intervención anti-envejecimiento.
El Dr. Shin-ichiro Imai, presidente de IRPA, destacó que “nuestros hallazgos revelan una función única y previamente no reconocida del S1PC en la activación de LKB1 y en la promoción de una comunicación interorgánica que mejora la fragilidad muscular. Anticipamos que el S1PC podría tener un efecto anti-envejecimiento más amplio que requiere una investigación detallada”.
Los investigadores consideran que el S1PC podría convertirse en una opción nutracéutica para tratar el deterioro muscular relacionado con la edad y complementar otras estrategias, como compuestos que aumentan NAD⁺. Dado que el extracto de ajo envejecido se ha consumido durante generaciones sin efectos adversos reportados, el S1PC podría contar con un perfil de seguridad favorable.
De cara al futuro, el Dr. Imai señaló que “hemos ampliado la comprensión sobre cómo diferentes órganos coordinan respuestas durante el envejecimiento. Se requieren más estudios para evaluar mejoras en la función muscular en humanos y los efectos a largo plazo del S1PC. También es necesario investigar la presencia y posible papel de LKB1 en el cerebro”.
Este estudio abre nuevas vías para comprender y posiblemente mitigar el declive físico asociado al envejecimiento mediante la acción del S1PC sobre la función muscular.
Referencia: “Garlic-derived metabolite activates LKB1, promotes adipose eNAMPT secretion, and improves age-related muscle function via hypothalamic signaling” por Jun-ichiro Suzuki, Kiyoshi Yoshioka, Masahiro Kurita, Takumi Sugimoto, Takahiro Eguchi, Naoki Ito, Aoi Kodama, Yasutomi Kamei, Masahiro Ohtani, Toshiaki Matsutomo y Shin-ichiro Imai, 7 de mayo de 2026, Cell Metabolism. DOI: 10.1016/j.cmet.2026.04.006.
Este proyecto se desarrolló bajo un acuerdo de investigación patrocinada entre IRPA y Wakunaga Pharmaceutical Co., Ltd.



