Salud
El estrés constante eleva el cortisol, afectando el hipocampo y la concentración, según la nutricionista Marina Ivanova.

El olvido frecuente, la confusión mental y la falta de concentración podrían tener una causa principal: el estrés prolongado. Así lo afirma la doctora Marina Ivanova, especialista en nutrición saludable para adultos y niños, quien explica el mecanismo biológico detrás de este fenómeno.
Según Ivanova, el estrés continuo eleva los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que perjudica directamente la capacidad de recordar y aprender. Las investigaciones indican que un aumento persistente de esta hormona puede provocar alteraciones en el hipocampo, una región cerebral esencial para la formación de nuevos recuerdos.
“En dosis pequeñas, el cortisol activa el organismo, pero cuando su nivel se eleva de forma crónica, desregula el centro de la memoria en el cerebro e inhibe la actividad de la corteza prefrontal, encargada del pensamiento lógico y el control de los impulsos”, detalla la experta. Al mismo tiempo, se intensifica la respuesta de las áreas cerebrales relacionadas con el miedo y la ansiedad. Como resultado, a la persona le resulta difícil concentrarse, tomar decisiones y manejar sus emociones.
Ivanova añade que el estrés casi siempre va acompañado de falta de sueño, lo que impide que el cerebro se recupere por completo. Durante el sueño profundo, se eliminan los productos metabólicos y las toxinas del tejido cerebral. Esto genera un círculo vicioso: el estrés provoca trastornos del sueño, y la falta de sueño incrementa la tensión y reduce la capacidad de concentración.


