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El IMC normal oculta grasa excesiva en el 26% de los hombres

Un estudio revela que un cuarto de los varones con peso saludable presenta niveles de grasa corporal peligrosos, desafiando la fiabilidad del índice de masa corporal.

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El IMC normal oculta grasa excesiva en el 26% de los hombres
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La balanza puede ofrecer una imagen engañosa sobre la salud real. Una investigación reciente detectó que aproximadamente uno de cada cuatro hombres con un índice de masa corporal (IMC) dentro del rango normal poseía niveles de grasa corporal superiores al umbral establecido por los expertos para definir el exceso adiposo.

No obstante, este hallazgo no implica que todos los individuos delgados enfrenten riesgos mortales inminentes ni que la apariencia física sea siempre un indicador erróneo. La situación es más matizada y depende de factores específicos de composición corporal.

Datos clave del análisis poblacional

El estudio abarcó a 3001 adultos, con edades comprendidas entre los 20 y los 95 años, quienes se sometieron a evaluaciones de composición corporal y pruebas de marcadores de salud cardiovascular y metabólica. De ese total, 967 participantes registraron un IMC considerado normal, oscilando entre 18.5 y 24.9.

Dentro de este grupo de peso saludable, el 26% de los hombres y el 38% de las mujeres mostraron porcentajes elevados de grasa. Los investigadores definieron el exceso como una proporción igual o superior al 25% en varones y al 35% en mujeres. Esta acumulación de tejido adiposo se asoció con alteraciones en ciertos parámetros sanguíneos, incluyendo triglicéridos altos en ambos sexos y colesterol total y LDL elevado en los hombres.

Cabe destacar que el diseño metodológico fue transversal, lo que significa que midió variables en un momento específico sin establecer causalidad directa entre la grasa y los cambios bioquímicos observados, ni predecir mortalidad futura.

Distinciones críticas en la obesidad

El concepto de "obesidad con peso normal" describe la coexistencia de un IMC estándar con alta grasa corporal. Por otro lado, la obesidad central se refiere específicamente a la distribución de grasa alrededor del abdomen. Aunque ambas condiciones pueden solaparse, no son sinónimos; además, tener mucha grasa no confirma automáticamente una deficiencia muscular.

Por tanto, limitarse a observar el número en la báscula o la silueta resulta insuficiente para determinar el estado de salud integral. Para contextualizar el riesgo vital, otra investigación independiente analizó datos de 15184 adultos durante un seguimiento promedio de casi 14 años.

Ese trabajo vinculó la obesidad central, medida mediante la relación cintura-cadera, con un mayor riesgo de muerte en personas con peso normal. El modelo estadístico estimó que un hombre con IMC de 22 y obesidad central tenía un riesgo relativo de mortalidad 87% superior comparado con otro varón del mismo IMC pero sin esa distribución abdominal de grasa.

Herramientas complementarias de evaluación

Las directrices del Instituto Nacional Británico para la Excelencia en Salud y Atención recomiendan utilizar la relación cintura-altura junto con el IMC para evaluar la obesidad central en adultos cuyo índice sea inferior a 35. Para realizar esta medición, se debe colocar la cinta métrica a mitad de camino entre la parte inferior de las costillas y la cresta ilíaca superior, tomando el dato tras una espiración natural.

Posteriormente, se divide el perímetro de la cintura entre la estatura, utilizando la misma unidad de medida. La guía sugiere mantener la circunferencia abdominal por debajo de la mitad de la altura total. Sin embargo, esto funciona como una herramienta de estimación de riesgo, no como un diagnóstico clínico aislado. El objetivo final es lograr una valoración sanitaria más completa, evitando confiar exclusivamente en el peso o buscar su reducción cuando no existe necesidad médica.

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