Salud
Estudios revelan que la soja podría mejorar la salud sexual tras la menopausia
Un análisis reciente indica que los isoflavonoides de la soja pueden aliviar síntomas genitales y sexuales en mujeres posmenopáusicas.

La menopausia suele relacionarse con aumento de peso y sofocos, pero también afecta significativamente la salud sexual, un aspecto menos discutido. La disminución en la producción de estrógeno y progesterona por los ovarios provoca sequedad vaginal, molestias y menor libido. Recientes investigaciones sugieren que un compuesto vegetal presente en alimentos como el tofu y el tempeh podría mitigar algunos de estos síntomas.
Un análisis de ensayos clínicos aleatorizados reveló que la incorporación de isoflavonas de soja, ya sea a través de la dieta o suplementos, resultó segura y moderadamente eficaz para aliviar síntomas genitales y sexuales en mujeres posmenopáusicas.
Las isoflavonas de soja, fitoestrógenos con estructura química similar al estrógeno, se encuentran naturalmente en alimentos como el tofu, los frijoles de soja y el tempeh. Según Heather Bartos, médica especialista en ginecología y menopausia, estos compuestos pueden unirse débilmente a los receptores de estrógeno en el cuerpo, generando un efecto similar al estrógeno en ciertos tejidos afectados por la menopausia, especialmente en los vaginales y urinarios.
No obstante, Bartos aclaró que consumir isoflavonas de soja no equivale a la terapia de reemplazo hormonal (TRH), la cual implica una intervención médica más potente con dosis hormonales adaptadas a cada paciente.
El interés en las isoflavonas de soja como posible alivio natural para síntomas menopáusicos ha sido constante. En la revisión publicada en International Journal of Impotence Research, se analizaron 13 ensayos controlados aleatorizados que compararon los efectos de las isoflavonas de soja con placebo o TRH, incluyendo a 1,325 mujeres posmenopáusicas de diversas regiones.
Durante períodos de cuatro a 24 semanas, las participantes siguieron dietas ricas en soja o tomaron suplementos con dosis de 40 a 160 miligramos diarios. Completaron cuestionarios sobre síntomas menopáusicos, evaluando experiencias físicas y emocionales como sofocos, cambios de humor y problemas vaginales o urinarios.
Los resultados mostraron mejoras generales en la sequedad vaginal y síntomas urogenitales, que abarcan dolor al orinar, urgencia urinaria, disminución de la excitación y dolor o presión pélvica. Sin embargo, no se observaron beneficios significativos para el dolor durante el coito, sofocos, sudores nocturnos ni síntomas psicológicos.
Los investigadores subrayaron la necesidad de estudios a largo plazo para confirmar estos hallazgos, señalando que algunos ensayos fueron pequeños y basados en síntomas auto-reportados, lo que puede introducir sesgos.
Bartos recomendó mantener expectativas realistas respecto a las isoflavonas de soja. “Algunas mujeres pueden notar mejoras significativas, especialmente en la comodidad y salud vaginal, pero es improbable que las isoflavonas por sí solas resuelvan síntomas más severos”.
Opciones entre dieta y suplementos de soja
El análisis detectó beneficios tanto con dietas ricas en soja como con suplementos. Melissa Groves Azzaro, dietista registrada especializada en nutrición y hormonas, indicó que las isoflavonas podrían absorberse mejor a partir de alimentos que de suplementos. Citó un estudio de 2009 que sugiere una mayor absorción de genisteína y daidzeína, los isoflavonoides activos en la soja, cuando se consumen en alimentos en lugar de tabletas. Sin embargo, reconoció que los suplementos suelen contener dosis más elevadas, dificultando comparaciones directas.
Stacey Silverman Fine, ginecóloga en Nueva York, advirtió que alcanzar una ingesta diaria de 80 a 100 miligramos solo con alimentos requiere consumir dos o tres comidas con soja al día, lo que implica un cambio dietético considerable para muchas mujeres estadounidenses.
Groves Azzaro sugirió comenzar incorporando una o dos porciones diarias de alimentos con soja y monitorear los síntomas, o combinar suplementos con alimentos.
Fuentes alimenticias recomendadas de isoflavonas
Jamie Mok, dietista en Los Ángeles, enumeró algunas opciones con su contenido aproximado de isoflavonas:
- Media taza de frijoles de soja cocidos: 47 mg
- 3 onzas de tempeh: 37 mg
- 1 taza de leche de soja: 30 mg
- 3 onzas de tofu firme: 20 mg
- 1 cucharada de miso: 7 mg
La evidencia indica que las tabletas de isoflavonas o unas pocas porciones de tofu no son tan efectivas como la TRH, pero para algunas mujeres posmenopáusicas pueden ofrecer alivio significativo de síntomas sexuales incómodos. Bartos afirmó que “para la paciente adecuada, la soja puede ser parte de la conversación”.
¿Quiénes podrían beneficiarse de la soja?
Silverman Fine añadió que las mujeres con mayor probabilidad de beneficiarse son aquellas que:
- Presentan sequedad vaginal y síntomas urogenitales leves a moderados
- Prefieren una opción no hormonal
- Tienen razones médicas para evitar la TRH, como antecedentes personales de coágulos sanguíneos, enfermedades cardiovasculares o ciertos tipos de cáncer
Por otro lado, Groves Azzaro recomendó consultar al médico antes de usar suplementos de isoflavonas si se:
- Están tomando medicamentos que interactúan con las isoflavonas de soja
- Tienen antecedentes de cáncer positivo a estrógeno
- Ya están bajo terapia de reemplazo hormonal
- Usan medicamentos que bloquean los efectos del estrógeno, como Tamoxifeno
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