Salud
La halitosis crónica puede deberse a infecciones de encías, sequedad bucal o reflujo ácido. La NHS recomienda consultar al dentista si los síntomas persisten.

El mal aliento continuo suele tener orígenes que van más allá de una higiene superficial. Entre las posibles causas figuran la inflamación de las encías y la acumulación bacteriana tanto sobre la lengua como en los espacios interdentales. Asimismo, la sequedad bucal favorece la proliferación de microorganismos responsables de estos olores desagradables.
Este problema también puede estar asociado a condiciones médicas adicionales. Los especialistas señalan específicamente la amigdalitis y el reflujo ácido como factores subyacentes que pueden contribuir a la persistencia del síntoma.
La autoridad sanitaria británica aconseja acudir al odontólogo cuando el hedor se mantiene durante semanas pese a seguir rutinas de cuidado doméstico. Esta consulta resulta especialmente necesaria si concurren signos como sangrado, hinchazón gingival o dolor dental.
Los protocolos de higiene incluyen el cepillado suave de dientes y encías dos veces al día, durante dos minutos, utilizando pasta con flúor. Además, es fundamental limpiar los espacios entre los dientes diariamente mediante hilo dental o cepillos interdentales específicos.
Se recomienda limpiar la lengua con delicadeza una vez al día y mantener un correcto mantenimiento de las prótesis dentales, retirándolas durante el sueño. El consumo de chicle sin azúcar puede ser de ayuda, mientras que evitar el tabaco y el exceso de alcohol contribuye a reducir los factores desencadenantes.
Ante la duda, la evaluación clínica permite descartar complicaciones mayores. No obstante, la guía principal enfatiza la revisión dental como paso crítico si las medidas preventivas no logran eliminar el olor tras un periodo prolongado.



