Salud
Experta en nutrición vincula cambios persistentes en el aroma del cuerpo con desajustes metabólicos, hepáticos o intestinales.

Irina Nikolina, especialista en nutrición, sostiene que el aroma corporal no depende únicamente de la higiene, la temperatura ambiental o la cantidad de sudor. Según su análisis, este factor está influido por múltiples procesos internos del organismo.
Nikolina explica que el sudor es inodoro por naturaleza. El olor característico surge cuando sus componentes interactúan con las bacterias presentes en la superficie cutánea. Si aparece una fragancia atípica de forma repentina y persiste durante un tiempo prolongado, se recomienda revisar el estado general de salud y descartar otros problemas médicos.
Un cambio duradero en el olor habitual debe motivar una consulta médica especializada. La experta detalla que los matices ácidos pueden derivar de acidez crónica o del consumo excesivo de alimentos procesados e insalubres; en estos casos, conviene ajustar la dieta. Por otro lado, las notas dulces requieren verificar los niveles de glucosa en sangre, ya que suelen asociarse a alteraciones en el metabolismo de los carbohidratos, incluido el hiperglucemia.
El olor amoniacal persistente suele relacionarse con una ingesta elevada de proteínas y una hidratación insuficiente. La primera medida indicada es aumentar la cantidad de líquidos consumidos. Asimismo, si el mal olor axilar continúa incluso tras la ducha, podría indicar que el cuerpo acumula toxinas y intenta eliminarlas mediante el sudor. Para ello, resulta útil prestar atención a la alimentación y considerar el ayuno como medida preventiva.
Las emanaciones similares al pescado exigen evaluar la función hepática y renal. Un incremento en la intensidad del olor corporal habitual también puede señalar problemas intestinales, dado que las variaciones en el sistema digestivo repercuten en la piel y la salud global. En cuanto a los pies, un aroma más fuerte o molesto podría deberse a un desequilibrio en la microbiota intestinal o a candidiasis. No basta con usar productos cosméticos para ocultar los síntomas; es necesario identificar la causa raíz.
Nikolina enfatiza que el olor corporal es solo un indicador dentro de un cuadro clínico más amplio. Se aconseja realizar exámenes completos para valorar la situación general, incluyendo aspectos como la nutrición, la función gastrointestinal, el metabolismo, los patrones de sueño y los niveles de estrés. Junto con el diagnóstico y tratamiento estándar, el médico puede prescribir terapias complementarias suaves.
Es imperativo buscar asistencia médica inmediata si los síntomas persisten varios días o van acompañados de sed, debilidad, cambios de peso o dolor abdominal.



