Salud
Un estudio nacional revela que la proteína C reactiva casi se duplica en la primera etapa del síndrome CKM, antes de desarrollar diabetes o enfermedad renal.

El análisis de datos sanitarios nacionales en Estados Unidos ha detectado un incremento notable en los marcadores de inflamación durante las primeras fases del síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CKM). La investigación, fruto de una colaboración entre la Universidad de Finlandia Oriental y la Escuela de Medicina Robert Wood Johnson de Rutgers, demuestra que la proteína C reactiva de alta sensibilidad (hs-CRP) alcanza su mayor pico en la etapa más temprana de esta condición. Los hallazgos fueron publicados en acceso abierto en la European Journal of Preventive Cardiology y presentados en el Congreso 2026 de la Sociedad Europea de Cardiología.
El equipo examinó información correspondiente a 4.315 adultos extraída de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (NHANES) realizada entre 2015 y 2018. La edad media de los participantes era de 48 años y la mitad de la muestra estaba compuesta por mujeres. En comparación con individuos sin factores de riesgo metabólico, aquellos en la primera etapa del síndrome —definida por grasa corporal excesiva o poco saludable— mostraron niveles de hs-CRP casi duplicados. Este marcador sanguíneo superó el umbral de 2 mg/L, valor habitualmente utilizado para señalar un aumento del riesgo cardiovascular.
La Asociación Americana del Corazón introdujo el concepto de síndrome CKM en 2023 para describir la interconexión entre enfermedades cardíacas, renales, obesidad y diabetes tipo 2. El espectro abarca desde la etapa 0 (sin factores de riesgo) hasta la etapa 1 (grasa corporal excesiva), pasando por la etapa 2 (condiciones como hipertensión, diabetes o enfermedad renal) y culminando en las etapas 3 y 4 (enfermedad cardíaca incipiente y establecida). Los resultados indican que la inflamación ya está presente en la fase inicial, antes de que aparezcan patologías graves.
Douglas R. Corsi, MD, autor principal y médico en la Escuela de Medicina Robert Wood Johnson de Rutgers, así como estudiante de doctorado en la Universidad de Finlandia Oriental, destacó la relevancia clínica de estos datos: "Lo que nos llamó la atención es que la inflamación ya estaba elevada en la primera etapa, antes de que las personas desarrollaran diabetes, enfermedad renal o cardíaca, que es donde tenemos más margen para cambiar el curso". Andrew Agbaje, MD, MPH, PhD, autor sénior del estudio y profesor asociado de Epidemiología Clínica y Salud Infantil en la misma universidad finlandesa, añadió que esto refuerza la necesidad de una prevención temprana, mediante el tratamiento directo de la inflamación o la reducción de la grasa corporal con cambios en el estilo de vida, utilizando pruebas sanguíneas económicas como la hs-CRP para monitorear el riesgo.
Los autores aclaran que la hs-CRP debe interpretarse como una señal de advertencia fácil de medir sobre la inflamación subyacente, no como un objetivo terapéutico en sí mismo. Dado que el estudio analizó un único punto temporal, establece una asociación pero no demuestra causalidad directa entre la inflamación y el avance del síndrome. Se requieren investigaciones longitudinales y ensayos clínicos centrados en la prevención precoz para confirmar estos vínculos.



