Salud
Autoridades británicas advierten sobre los peligros del botox falsificado tras reportar intoxicaciones que han puesto en riesgo la vida de pacientes.

Las autoridades sanitarias del Reino Unido emitieron una advertencia sobre los riesgos asociados con las inyecciones de botox falsificado, luego de registrarse casos graves de intoxicación que en algunas situaciones han puesto en peligro la vida de los afectados.
La Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios británica (MHRA) reforzó sus alertas respecto al uso de botox tras un aumento notable en el número de pacientes que requirieron hospitalización por complicaciones derivadas del uso de productos no autorizados.
El botox se emplea ampliamente para atenuar arrugas, basándose en la toxina botulínica que reduce la movilidad de los músculos faciales. Sin embargo, su aplicación incorrecta o mediante productos falsificados puede provocar botulismo, una condición poco común que causa parálisis muscular y puede afectar la respiración, llegando a ser potencialmente mortal.
La MHRA indicó que las etiquetas de advertencia en los envases y los folletos informativos para los pacientes serán más visibles, y subrayó la importancia de reconocer síntomas que podrían manifestarse hasta un mes después de la inyección, tales como dificultad para tragar, habla entrecortada, problemas respiratorios y debilidad muscular.
Se estima que en el Reino Unido se realizan aproximadamente 900.000 procedimientos de inyección de botox al año, lo que convierte a este tratamiento en uno de los más comunes en el ámbito estético. No obstante, las autoridades sanitarias advierten que la proliferación de productos falsificados en el mercado incrementa el riesgo de complicaciones graves.
Entre los casos que han generado preocupación se encuentra el de Kaylie Bailey, residente de Peterlee, en el condado de Durham, quien pagó 75 libras esterlinas por tres inyecciones antienvejecimiento, un precio inferior al de un tratamiento previo que había recibido.
Días después de recibir las inyecciones, Bailey comenzó a experimentar problemas visuales repentinos. Según declaró a la BBC, acudió al hospital real de Sunderland, donde inicialmente los médicos diagnosticaron una caída del párpado superior y le recomendaron reposo antes de darle el alta.
Su estado empeoró en los días siguientes, lo que requirió su traslado urgente a un hospital donde se confirmó que padecía botulismo. Debido a la gravedad de su situación, estuvo tres días en la unidad de cuidados intensivos y recibió tratamiento con antitoxinas. En un momento, su respiración se detuvo y los médicos tuvieron que reanimarla.
Bailey relató: "Recuerdo estar acostada en la cama pensando: estoy muriendo aquí y no quiero hacerlo". El producto que le inyectaron, denominado "Toxpia", es un antienvejecimiento ilegal que imita al botox.
El año pasado, la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) registró al menos 38 casos de intoxicación por toxina botulínica vinculados al uso de productos sin licencia. Bailey fue una de las 28 personas afectadas en el noreste de Inglaterra, donde el servicio de urgencias de Durham atendió a cinco pacientes en una sola noche de junio, todos con lesiones asociadas a inyecciones estéticas falsificadas.
La doctora Alison Cave, responsable principal de seguridad en la MHRA, señaló que la toxina botulínica puede ser eficaz para usos médicos y estéticos cuando se emplea correctamente, pero advirtió sobre la posibilidad de efectos secundarios graves en casos poco frecuentes.
Además, enfatizó que tanto pacientes como profesionales sanitarios deben estar atentos a los síntomas de intoxicación por botulismo y actuar con rapidez ante su aparición, ya que se trata de una emergencia médica.
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