Tecnología y ciencia
Un centro de datos de Amazon Web Services en Virginia del Norte se detuvo por altas temperaturas, afectando a clientes como Coinbase.

Un centro de datos de Amazon Web Services (AWS) en el norte de Virginia sufrió un aumento crítico de temperatura el jueves pasado, lo que forzó su parada temporal. Ingenieros tuvieron que restringir ciertos servicios y redirigir el tráfico de clientes hacia otras instalaciones, según informó The Next Web. La interrupción golpeó a varios usuarios, entre ellos la plataforma de criptomonedas Coinbase, que experimentó una caída prolongada en sus operaciones de trading.
La crisis no mostró señales de mejora hasta el viernes por la mañana. Amazon se negó a dar un cronograma para la resolución del problema. En un comunicado, AWS indicó que sus equipos trabajan intensamente para añadir capacidad de refrigeración adicional, con el objetivo de reiniciar los equipos dañados en la zona afectada, según reportó Futurism.
Aunque la compañía anunció que el problema se resolvió hacia las 11:30 a.m. del viernes, una falla persistente en la región de Virginia del Norte siguió causando cortes en algunos servicios durante más de una hora adicional.
Daniel Mioton, experto en infraestructura energética y socio de un bufete de abogados, declaró a Reuters en una entrevista de 2025 que las paradas completas de centros de datos son extremadamente raras, y los problemas relacionados con los sistemas de refrigeración lo son aún más. Mioton señaló que estas instalaciones deben operar con una disponibilidad superior al 99.99% del tiempo, lo que convierte cualquier detención repentina en un hecho excepcional.
El incidente conlleva una fuerte ironía, en medio de las crecientes críticas por la enorme huella de carbono que generan los centros de datos, especialmente con la rápida expansión de su construcción para impulsar el auge de la inteligencia artificial. Actualmente, los centros de datos contribuyen con alrededor del 0.5% de las emisiones globales de carbono. Un equipo de investigadores de la Universidad de Cornell concluyó que, si la inteligencia artificial continúa creciendo al ritmo actual, los centros de datos podrían liberar entre 24 y 44 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono a la atmósfera para 2030, lo que equivale a añadir entre 5 y 10 millones de automóviles a las carreteras estadounidenses.
Un estudio controvertido también sugirió un vínculo entre los centros de datos y el aumento de las temperaturas en las áreas circundantes a largas distancias. Esta crisis pone de manifiesto una paradoja clara: los centros de datos, que requieren una enorme cantidad de energía para funcionar, ahora enfrentan el riesgo de detenerse debido al calor que ellos mismos contribuyen a incrementar a nivel planetario.


