Tecnología y ciencia
China inaugura centro de datos submarino que funciona con energía eólica
En mayo de 2026, China puso en marcha su primer centro de datos comercial bajo el mar cerca de Shanghái. Esta instalación, que opera a 35 metros de profundidad y alberga unos 2,000 servidores, obtiene más del 95% de su energía de un parque eólico marino con más de 200 turbinas, marcando un hito mundial en centros de datos submarinos impulsados por energía renovable.

China ha dado un paso innovador al activar su primer centro de datos comercial ubicado en el fondo del océano, a 35 metros bajo la superficie marina cerca de Shanghái. Esta instalación, valorada en 226 millones de dólares, cuenta con aproximadamente 2,000 servidores y se alimenta mayormente con electricidad proveniente de un parque eólico offshore que dispone de más de 200 turbinas.
Este centro de datos submarino representa el primero en el mundo que funciona completamente con energía eólica y ha alcanzado la operación comercial total, según informó Tom's Hardware. La iniciativa supera proyectos previos como el de Microsoft, que entre 2013 y 2024 llevó a cabo el experimento Project Natick, cuyo desempeño fue prometedor pero que finalmente fue suspendido por cuestiones económicas y dificultades en el mantenimiento del equipo bajo el agua.
Innovación y colaboración en la construcción
El proyecto chino fue desarrollado por HiCloud Technology en alianza con China Telecom, la empresa energética Shenergy y el grupo de infraestructura CCCC. La construcción concluyó en octubre de 2025, las pruebas se realizaron en febrero de 2026 y la operación comercial comenzó en mayo de ese mismo año. Este centro de datos de 24 MW está diseñado para gestionar cargas de trabajo relacionadas con inteligencia artificial, soporte para infraestructura 5G y procesamiento de grandes volúmenes de datos.
Eficiencia energética y desafíos técnicos
Uno de los principales beneficios de esta instalación es su eficiencia en el uso de energía. Los centros de datos tradicionales consumen grandes cantidades de energía para mantener los servidores refrigerados, medida a través del índice PUE (Power Usage Effectiveness), donde un valor de 1.0 es ideal y el promedio industrial ronda 1.5. Este centro submarino logra un PUE inferior a 1.15 al utilizar agua de mar como sistema de enfriamiento pasivo, lo que reduce el consumo total de energía en un 22.8% respecto a instalaciones terrestres equivalentes.
Además, no utiliza agua dulce, un recurso cada vez más escaso en muchas regiones donde se construyen centros de datos. Sin embargo, el proyecto enfrenta retos técnicos importantes, como la corrosión causada por el agua salada y la presión a grandes profundidades. Los módulos están diseñados para operar de forma autónoma durante años sin necesidad de intervención física, con un sistema de gestión remota que supervisa las operaciones diarias y una alta redundancia para cubrir posibles fallos en el hardware.
Perspectivas y comparación internacional
La primera fase del proyecto tiene una capacidad de 24 MW, pero HiCloud y sus socios planean expandir esta tecnología hasta alcanzar una instalación submarina de 500 MW a largo plazo, según Data Center Dynamics. Por ahora, no existen proyectos equivalentes en Estados Unidos o Reino Unido. Las políticas estadounidenses bajo la ley CHIPS favorecen la infraestructura terrestre, mientras que las regulaciones marinas británicas imponen barreras regulatorias significativas para iniciativas similares.
Así, el fondo marino se convierte en un territorio tecnológico dominado por China en esta novedosa área de centros de datos submarinos impulsados por energías renovables.
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