Tecnología y ciencia
El telescopio Roman capta su “primera luz” en el espacio
El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA captó su “primera luz” a finales de agosto, activando con éxito su instrumento de campo amplio mientras viaja hacia el punto L2, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.

El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA ha registrado su “primera luz” tras su lanzamiento a finales de agosto, marcando el inicio operativo de su instrumento principal mientras continúa su trayecto hacia su órbita definitiva.
Activación del instrumento de campo amplio
La “primera luz” es un hito técnico que señala la primera detección de fotones procedentes del espacio por parte del telescopio tras su despliegue. Aunque aún no ha llegado a su destino final —el punto de Lagrange L2, ubicado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra entre este planeta y el Sol—, el equipo de control terrestre logró encender con éxito la Wide Field Instrument (WFI), una cámara infrarroja de 300 megapíxeles diseñada para obtener imágenes extensas y de alta resolución del universo profundo.
Como parte de la verificación inicial, el equipo publicó varias imágenes de prueba que muestran los primeros fotones estelares registrados por el sensor altamente sensible del Roman. En esas imágenes, las estrellas aparecen como halos o anillos difusos en tonos verde, amarillo y azul sobre un fondo azul oscuro, sin definición puntual. Los responsables explicaron que esto se debe a que la cámara aún no ha completado su enfriamiento interno ni su calibración óptica: su contenedor sigue en proceso de descenso térmico y el sistema óptico no ha sido ajustado aún.
Verificación térmica y maniobras iniciales
Los ingenieros confirmaron que el sistema de control térmico del telescopio opera según lo previsto. Durante los próximos treinta días, seguirán monitoreando su estado funcional. Además, se completó con precisión la primera corrección de trayectoria, lo que permitió conservar una cantidad significativa de combustible —suficiente para extender potencialmente la duración de la misión varios años más allá de su planificación original.
Antes de activar la WFI, el equipo debió esperar diez días para que el instrumento alcanzara una temperatura específica, evitando así sobrecargar sus detectores infrarrojos, cuyo tamaño equivale al de una computadora portátil. Esta fase fue una de las múltiples pruebas preliminares ejecutadas en las semanas posteriores al lanzamiento.
Objetivos científicos de la misión
Con un costo total de 4 000 millones de dólares, el Roman está concebido para resistir las condiciones extremas del espacio profundo. Una vez comience su operación formal —cuya duración se amplió de 10 a 22 años gracias a un lanzamiento más eficiente de lo anticipado—, se centrará en tres líneas de investigación fundamentales: la naturaleza de la materia oscura, la dinámica de la expansión del universo y la detección y caracterización de exoplanetas fuera de nuestro sistema solar.
Josh Schlieder, científico especializado en instrumentación del Centro Goddard de Vuelos Espaciales, afirmó: “Tras años de construcción y pruebas en tierra, ahora tenemos la confirmación de que el instrumento funciona en el espacio. Queda mucho trabajo por hacer, pero ya estamos en el camino de la ciencia puntera”.





