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Haikabusa-2 mide por primera vez la distancia a un asteroide con láser

La sonda japonesa Hayabusa-2 realizó el primer medición láser de distancia a un cuerpo celeste en la historia humana, al acercarse al asteroide Torifoni en julio de 2026.

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Haikabusa-2 mide por primera vez la distancia a un asteroide con láser
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La sonda espacial japonesa Hayabusa-2 llevó a cabo, por primera vez en la historia de la humanidad, una medición de la distancia a un cuerpo celeste mediante tecnología láser. El logro tuvo lugar durante su aproximación al asteroide Torifoni, cuyo paso cercano se produjo en el verano de 2026.

El primer láser espacial en la historia

La nave autónoma Hayabusa-2 empleó su sistema lidar para registrar la distancia al asteroide Torifoni. La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) confirmó que esta fue la primera medición láser de distancias en el espacio jamás realizada. El dispositivo no solo calculó la separación con mínima incertidumbre, sino que también permitió caracterizar propiedades del superficie del asteroide: densidad, porosidad y reflectividad de la luz.

Para aprovechar plenamente esas capacidades, el láser debió activarse con precisión extrema en los instantes de máximo acercamiento. Esa sincronización exigía un control riguroso de la trayectoria y la orientación de la sonda, así como una calibración exacta de sus instrumentos, a fin de distinguir claramente la señal reflejada del ruido de fondo.

Datos obtenidos en dos mediciones consecutivas

Gracias a la coordinación precisa del equipo de control de la misión, se efectuaron dos lecturas lidar en momentos específicos: a las 18:29:56,5 y a las 18:29:57,5 del 5 de julio. Las distancias registradas fueron aproximadamente de 20 kilómetros y 15 kilómetros, respectivamente.

Por qué Torifoni mereció tal atención

Aunque Torifoni constituye un objetivo intermedio dentro de la misión más amplia de Hayabusa-2, su estudio detallado resultaba indispensable. Estimar las dimensiones reales de un cuerpo celeste únicamente a partir de imágenes fotográficas —sin conocer con exactitud su posición— es extremadamente difícil. Ahora se conocen con precisión sus dimensiones y forma: se trata de un cuerpo rocoso alargado, con una longitud de unos 840 metros y un diámetro de 340 metros.

Además, se refinó notablemente su órbita. El margen de error en su trayectoria descendió de 49,5 kilómetros a 0,78 kilómetros. Con esa precisión, se ha determinado con claridad que Torifoni no impactará contra la Tierra, al menos en el futuro previsible.

En otro avance científico derivado de la misión, se detectaron compuestos orgánicos de amonio en muestras procedentes del asteroide Ryugu.

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