Tecnología y ciencia
Investigadores de la Universidad Friedrich-Alexander-Erlangen-Nürnberg desarrollaron un método llamado «SUBSCAN», que combina tomografía de coherencia óptica y microscopía confocal con inteligencia artificial para identificar carcinomas basocelulares antes de que se manifiesten visualmente.

Científicos de Alemania han diseñado una estrategia diagnóstica capaz de identificar el cáncer de piel antes de que surjan cambios visibles en la superficie de la piel. El avance podría facilitar la detección temprana del tumor, lo que mejora las opciones terapéuticas.
Un equipo de la Universidad Friedrich-Alexander-Erlangen-Nürnberg (FAU), dirigido por el doctor Moritz Ronicke del Departamento de Dermatología del Hospital Universitario de Erlangen, creó este enfoque mediante la técnica denominada «tomografía de coherencia óptica confocal de línea» (LC-OCT), potenciada con algoritmos de inteligencia artificial.
Los investigadores aplicaron el método en exámenes sistemáticos de rostros de pacientes con alto riesgo de desarrollar cáncer de piel. Por primera vez, lograron identificar carcinomas basocelulares sin que hubiera alteraciones cutáneas perceptibles a simple vista.
Este tipo de tumor es el más frecuente a nivel mundial entre los cánceres de piel. Aunque suele crecer de forma localizada, tiene potencial destructivo sobre los tejidos adyacentes. Cuando aparece en la cara, puede afectar estructuras sensibles como la nariz o los ojos. Su diagnóstico precoz permite emplear tratamientos menos invasivos, incluyendo, en ciertos casos, cremas tópicas como única intervención.
La tecnología LC-OCT integra la tomografía de coherencia óptica con la microscopía confocal. Permite generar imágenes verticales, horizontales y tridimensionales de la piel en tiempo real, con resolución micrométrica. Estas visualizaciones ayudan a los médicos a examinar cambios internos en la piel y a seleccionar zonas que requieren evaluación adicional.
La inteligencia artificial analiza las imágenes obtenidas y genera un índice probabilístico codificado por colores, indicando el grado de sospecha de carcinoma basocelular. No obstante, la decisión diagnóstica final sigue siendo responsabilidad exclusiva del médico.
Los autores consideran que la aplicación rutinaria futura de este enfoque —denominado «SUBSCAN»— podría permitir detectar el carcinoma basocelular en fases extremadamente tempranas. Eso ampliaría el uso de terapias tópicas y reduciría la necesidad de cirugía en algunos escenarios. Sin embargo, la técnica aún se encuentra en fase de evaluación. Actualmente no está disponible para uso clínico habitual debido a la escasez de datos sobre su sensibilidad y porque el proceso de exploración sigue siendo prolongado.



