Daily Beirut

Tecnología y ciencia

Jonathan, la tortuga de 194 años, revela sus secretos genéticos

Científicos secuenciaron el ADN y epigenoma de Jonathan, la tortuga terrestre más anciana, hallando que sus mitocondrias mantienen una juventud notable.

··3 min de lectura
Jonathan, la tortuga de 194 años, revela sus secretos genéticos
Compartir

El pasado 1 de abril, diversos medios informaron erróneamente sobre el fallecimiento de Jonathan, una tortuga gigante casi bicentenaria. La noticia resultó ser un bulo propagado en redes sociales por un estafador que se hacía pasar por su veterinario personal. Este individuo aprovechó la confusión mediática para solicitar donaciones en criptomonedas.

A pesar del susto inicial, la reacción pública evidenció el cariño global hacia este animal. Aunque su edad exacta es desconocida, se estima que ronda los 194 años. Desde finales del siglo XIX, habita en Santa Elena, una pequeña isla del Atlántico. Si bien existen organismos marinos como el tiburón de Groenlandia con vidas más prolongadas, Jonathan ostenta actualmente el título de animal terrestre más antiguo conocido.

Perfil biológico y longevidad

Se trata específicamente de una tortuga gigante de Seychelles (Aldabrachelys gigantea hololissa), subespecie de la tortuga gigante de Aldabra. Estos reptiles suelen vivir entre 100 y 150 años, aunque algunos superan esa marca. Determinar su edad precisa es complejo, dado que frecuentemente sobreviven a los científicos que los estudian. No obstante, Jonathan destaca incluso dentro de su propia especie por su extraordinaria longevidad.

Un estudio publicado hoy en la revista Science Advances detalla por primera vez la composición genética del animal. Los investigadores obtuvieron una muestra mediante un hisopo bucal, método elegido porque la extracción de sangre no era viable al tratarse de una especie protegida. Con ello, secuenciaron su genoma completo y analizaron su epigenoma, conjunto de compuestos químicos que regulan la activación o desactivación de genes.

Hallazgos sobre el envejecimiento celular

La investigación fue liderada por expertos de Kallel, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la longevidad. Stephen Clark, neurooncólogo y fundador de dicha entidad, explicó que previamente se conocía la especie y la avanzada edad de Jonathan. En 2022, otros dos ejemplares de Aldabra fueron secuenciados mientras el equipo trabajaba con Jonathan; ante la incertidumbre, también analizaron a Tank, una tortuga de Aldabra más joven.

El análisis comparativo del epigenoma de Jonathan con el de una tortuga de 5 años reveló cambios acumulados durante 189 años. Esta representó la primera vez que se contrastaban epigenomas animales en un intervalo temporal tan amplio. El concepto clave aquí es la metilación del ADN: la adición de grupos metilo suele silenciar genes, mientras que su ausencia los activa. Aunque se sabe que el epigenoma cambia con el tiempo, nunca antes se había medido esta variación en una diferencia cronológica tan significativa.

El descubrimiento principal indica que Jonathan mantiene sus mitocondrias extremadamente jóvenes. Al comparar su metilación con otros cinco genomas de edades comprendidas entre 5 y 91 años, los genes mitocondriales de Jonathan mostraban una vitalidad similar a la del ejemplar de 5 años. Por el contrario, el patrón del animal de 91 años aparecía mucho más envejecido.

Implicaciones para la salud humana

Clark sugiere que comprender la genética de Jonathan podría ayudar a entender o superar los límites de la longevidad humana. Su organización busca identificar vías terapéuticas aplicables a las personas. Un paso siguiente consiste en desarrollar fármacos que actúen sobre el epigenoma para mantener la juventud mitocondrial.

Los planes futuros incluyen continuar estudiando a Jonathan y otras tortugas de Aldabra, además de analizar el ADN y epigenoma de otras especies longevas. Como entidad sin fines de lucro, el alcance de estos trabajos depende del apoyo filantrópico recibido. Respecto al estado actual del animal, Clark lo describe como asombroso: aunque está ciego, conserva intacta su audición. Se anticipa que Jonathan pueda vivir considerablemente más tiempo si permanece protegido de infecciones y peligros naturales.

Añade Daily Beirut a tu feed de Google News y recibe lo último primero.
Compartir