Tecnología y ciencia
La Luna se encoge 45 metros: hallazgo de 10.000 grietas
Científicos identifican más de 10.000 fallas lunares recientes que revelan una contracción de 45 metros en el radio del satélite durante los últimos 800 millones de años.

El volumen de la Luna experimenta una reducción progresiva, un fenómeno vinculado al enfriamiento continuo de su interior desde hace aproximadamente 4.500 millones de años. Se estima que el satélite natural de la Tierra surgió tras una colisión catastrófica entre un cuerpo masivo y nuestro planeta en sus primeras etapas geológicas. A medida que su núcleo pierde temperatura, la estructura lunar se contrae, generando un proceso de encogimiento lento pero sostenido a lo largo de las eras. Investigaciones recientes han logrado cuantificar con mayor precisión esta disminución dimensional.
Evidencia de contracción reciente
Un análisis detallado de imágenes capturadas por la cámara LROC (Lunar Reconnaissance Orbiter Camera) ha permitido detectar más de 10.000 fallas tectónicas de formación relativamente reciente en la superficie lunar. Estos datos facilitaron la estimación de que el radio de la Luna ha disminuido unos 45 metros, equivalente a 148 pies, durante el periodo comprendido entre los últimos 400 y 800 millones de años. Thomas Watters, investigador principal del estudio y geólogo asociado al Centro de Estudios de la Tierra y Planetarios del Museo Nacional del Aire y el Espacio de la Institución Smithsonian, expresó en un comunicado oficial su sorpresa ante la magnitud del hallazgo. Según Watters, la cantidad de estructuras fracturadas identificadas supera ampliamente sus expectativas iniciales.
El experto añadió que, dado que el enfriamiento interno y la contracción subsiguiente son procesos activos, es previsible que las fallas existentes continúen expandiéndose y que se formen nuevas grietas en la actualidad. Esta dinámica sugiere que la actividad geológica lunar no es estática, sino que evoluciona conforme avanza la pérdida de calor de su masa interna.
Tipologías de deformación superficial
Las observaciones realizadas mediante la cámara LROC revelaron diversas morfologías de fallas y relieves asociados a la compresión crustal. Entre estas estructuras destacan las escarpaduras lobuladas, formaciones extensas y curvas que surgen cuando la superficie lunar se comprime, se agrieta y las capas superiores se desplazan hacia arriba. También se identificaron pequeños bordes o rugosidades en los mares lunares, caracterizados como pliegues estrechos visibles sobre las llanuras oscuras que cubren amplias zonas del satélite.
Estas configuraciones geológicas proporcionan a la comunidad científica claves fundamentales para comprender cómo la superficie lunar ha modificado su topografía como consecuencia directa del enfriamiento y la contracción de su interior a través del tiempo geológico.
Diferencias tectónicas con la Tierra
La actividad tectónica lunar difiere sustancialmente de la terrestre. Mientras que la Tierra cuenta con aproximadamente 15 placas tectónicas principales que interactúan en sus límites, la Luna carece totalmente de este sistema de placas móviles. En su lugar, el satélite posee una corteza externa monolítica, una única pieza sólida atravesada por fallas y grietas resultantes de su encogimiento global.
Esta ausencia de placas implica que las fracturas lunares no se concentran en bordes de colisión o divergencia, como ocurre en nuestro planeta, sino que se distribuyen de manera dispersa por distintas regiones de su superficie. La mecánica de deformación responde así a fuerzas de compresión generalizada en lugar de interacciones locales entre segmentos corticales independientes.
Influencia del grosor cortical
A partir del cartografiado de miles de estructuras derivadas del enfriamiento histórico, los investigadores trabajan en la reconstrucción del registro geológico lunar. Además de medir la contracción total, el estudio determinó que ciertas áreas presentan una densidad significativamente mayor de fallas comparadas con otras regiones menos afectadas. Las zonas con menor número de grietas coinciden con áreas donde la corteza lunar es más gruesa.
Los científicos concluyeron que una corteza de mayor espesor confiere una estabilidad superior a esas regiones. Los resultados indican también que una proporción considerable de las fracturas actuales se originó en etapas tardías de la historia lunar. Durante los primeros tiempos, la corteza gruesa habría actuado como aislante térmico, protegiendo el interior caliente y ralentizando la pérdida de calor, la contracción y la formación de grietas, procesos que se intensificaron posteriormente a medida que avanzaba el tiempo.
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