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Científicos descubren en Zimbabue al Musango matusadonaensis, un dinosaurio bípedo de 4,5 metros que evidencia una comunidad prehistórica distinta a la esperada.

Los expertos anticipaban hallar en los lechos fósiles de Zimbabue especies idénticas a las documentadas en Sudáfrica. Sin embargo, la identificación reciente del género Musango está revelando una comunidad prehistórica con características propias y diferenciadas.
Esta nueva especie pertenece al grupo de los saurópodos, linaje que evolucionó hacia los gigantes cuadrúpedos de cuello largo como el Diplodocus. El esqueleto incompleto fue recuperado en la orilla del río Nyamasango, cerca de la isla Musango, ubicación que inspiró su nombre científico.
La anatomía del ejemplar indica que caminaba sobre dos patas, alcanzaba los 4,5 metros de longitud y pesaba aproximadamente 220 kilogramos. Las marcas de crecimiento óseo sugieren que murió siendo un subadulto. Aunque no se preservó el cráneo, sus parientes cercanos eran principalmente herbívoros.
El registro de huesos de dinosaurios en esta región data de 1916, pero los primeros hallazgos pasaron desapercibidos para la comunidad científica hasta la década de 1970. En ese periodo, los paleontólogos Geoffrey Bond y Michael Raath identificaron abundante material en los alrededores de Bulawayo y el bajo valle del Zambeze.
Tras décadas de estancamiento, Steve Edwards, administrador de un campamento local, encontró nuevos sitios productivos en la orilla del lago Kariba. Jonah Choiniere, especialista en dinosaurios tempranos de la Universidad de Witwatersrand, reconoció la importancia de estos restos y organizó un equipo internacional con colaboradores de Sudáfrica, Zimbabue y Reino Unido.
Debido a la ubicación remota de los yacimientos dentro del Parque Nacional Matusadona, el equipo utilizó una casa flotante en el lago Kariba como laboratorio móvil durante las expediciones de 2017 y 2018. Desde entonces, han analizado y limpiado el material extraído de lodolitas rojas y areniscas depositadas hace unos 210 millones de años.
Evidencia geológica y fósiles vegetales indican que el paisaje triásico era seco, poblado por grandes coníferas y corredores verdes junto a cursos de agua permanentes. Este contexto ambiental contrasta con la diversidad actual de África, que alberga hasta el 25% de las especies animales y vegetales del planeta gracias a hábitats variados y raíces evolutivas profundas.
A pesar de la proximidad geográfica y similitud temporal con los depósitos sudafricanos, todos los especímenes recolectados difieren de las especies conocidas en esa nación vecina. Ni el Musango ni su pariente Musankwa, descrito en 2024, son los parientes más cercanos de sus homólogos sudafricanos.
Además, aparecen otros animales fósiles como peces pulmonados y fitosaurios, reptiles acuáticos raros o ausentes en sitios sudafricanos. Esta revisión ha llevado a reconsiderar colecciones históricas de Bulawayo, donde muchos fósiles previamente asignados a especies sudafricanas parecen ser también únicos de la región.
Zimbabue se ubicaba más al norte y cerca del ecuador que Sudáfrica, lo que sugiere que las diferencias climáticas podrían explicar estas variaciones faunísticas. Para confirmar esta hipótesis, los investigadores planean regresar a Kariba para buscar más fósiles y recopilar datos precisos sobre edades y entornos de las rocas portadoras de dinosaurios.
Estos estudios permitirán comparaciones más exactas con otros sitios y consolidarán el papel de Zimbabue en la comprensión de la evolución temprana de los dinosaurios, un campo que apenas comienza a iluminarse con estos nuevos descubrimientos.



