Tecnología y ciencia
Químico común en limpieza aumenta riesgo de enfermedad hepática grave
Un estudio revela que la exposición al tetracloroetileno, un compuesto usado en la limpieza en seco, podría triplicar la probabilidad de fibrosis hepática significativa, una condición que puede derivar en fallo hepático o cáncer.

Investigadores han identificado una posible relación entre la exposición cotidiana a ciertos químicos y daños severos en el hígado. Aunque comúnmente se asocia la enfermedad hepática con el consumo excesivo de alcohol o la obesidad, un compuesto industrial presente en el ambiente diario podría representar un riesgo importante para la salud hepática.
El tetracloroetileno (PCE), un químico empleado ampliamente en la limpieza en seco y en procesos industriales, ha sido vinculado con un aumento significativo en la fibrosis hepática, según un estudio reciente publicado en Liver International. El equipo de Keck Medicine de la Universidad del Sur de California detectó que individuos con niveles detectables de PCE en sangre tenían más de tres veces la probabilidad de presentar esta acumulación peligrosa de tejido cicatricial en el hígado.
El impacto del tetracloroetileno en la salud hepática
El PCE es un compuesto orgánico volátil, incoloro, utilizado para disolver grasas y eliminar manchas. Aunque su uso más conocido es en la limpieza en seco, también se emplea en la desengrasación de metales, fabricación industrial, adhesivos y algunos productos de limpieza domésticos. La inhalación es la vía principal de exposición, ya que la sustancia puede liberarse lentamente de prendas tratadas durante varios días.
Además, en ciertas localidades, el PCE ha contaminado aguas subterráneas y potables debido a derrames industriales o eliminación inadecuada, propagándose en forma de vapor por edificios y zonas circundantes. Su clasificación como probable carcinógeno por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer y la asociación previa con varios tipos de cáncer subrayan su toxicidad.
Estudio nacional sobre la exposición y daño hepático
Para evaluar el efecto del PCE en la población estadounidense, los científicos analizaron datos del National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) entre 2017 y 2020, incluyendo a 1,614 adultos mayores de 20 años. Se detectó PCE en la sangre del 7.4% de los participantes, con concentraciones que variaron entre 0.034 y 57.5 nanogramos por mililitro.
Tras ajustar variables como edad, sexo, raza, educación y factores de salud, la relación entre la presencia de PCE y fibrosis hepática significativa se mantuvo robusta. La probabilidad de fibrosis aumentó más de tres veces en quienes tenían niveles detectables del químico, y se observó una relación dosis-respuesta: cada incremento de un nanogramo por mililitro en sangre multiplicaba por cinco la probabilidad de fibrosis, con un aumento absoluto del riesgo cercano al 28%.
Este vínculo se presentó independientemente de factores tradicionales como el consumo de alcohol o la obesidad, lo que sugiere que la exposición ambiental podría explicar casos de enfermedad hepática en personas sin factores de riesgo convencionales.
Grupos con mayor exposición y perspectivas futuras
El estudio identificó que individuos de hogares con mayores ingresos tenían más probabilidades de presentar niveles detectables de PCE, posiblemente por un uso más frecuente de servicios de limpieza en seco. Sin embargo, trabajadores en instalaciones de limpieza y entornos industriales podrían estar expuestos a concentraciones más elevadas debido al contacto directo y prolongado.
Un análisis adicional con un biomarcador diferente vinculado a compuestos orgánicos volátiles reforzó que la fibrosis hepática estaba específicamente asociada al PCE y no a otros químicos volátiles en general, aumentando la confianza en los resultados.
El aumento global de enfermedades hepáticas ha impulsado la investigación sobre cómo la contaminación y la exposición química contribuyen junto a factores como la dieta y el alcohol. A diferencia de otros riesgos, las exposiciones ambientales suelen ser invisibles y difíciles de controlar, acumulándose lentamente antes de manifestar síntomas.
Brian P. Lee, hepatólogo y autor principal del estudio, enfatiza la necesidad de profundizar en la investigación sobre toxinas ambientales y su impacto en el hígado, así como la importancia de detectar daños en etapas tempranas para mejorar el pronóstico de los pacientes.
“Esperamos que nuestra investigación ayude al público y a los médicos a comprender la relación entre la exposición al PCE y la fibrosis hepática significativa. Si más personas expuestas son evaluadas, la enfermedad puede detectarse antes y mejorar las posibilidades de recuperación”, afirmó Lee.
El estudio titulado “Tetrachloroethylene Is Associated With Presence of Significant Liver Fibrosis: A National Cross-Sectional Study in US Adults” fue publicado el 16 de octubre de 2025 en Liver International.
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