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Un estudio estima que la recuperación total de estos ecosistemas costeros aportaría beneficios ecológicos valorados en 12 billones de dólares.

La restauración completa de los arrecifes de ostras en las diez naciones con mayor potencial podría generar un Producto Bruto Ecosistémico (GEP) estimado en 12 billones de dólares. Esta cifra, revelada por un equipo científico liderado por el profesor asociado Matteo Convertino de la Universidad Tsinghua, destaca el valor económico latente de unos hábitats marinos que han sufrido una drástica reducción durante el último siglo.
El análisis, publicado en la revista Frontiers in Marine Science, indica que aproximadamente el 85% de los arrecifes de ostras del mundo ha desaparecido. La pérdida de estas estructuras no solo elimina fuentes de alimentos, sino que destruye sistemas naturales encargados de proteger las costas, sostener la vida marina y purificar las aguas litorales. Los investigadores advierten que recuperar estos espacios desbloquearía servicios ambientales de escala trillonaria.
Para cuantificar estos beneficios, los expertos emplearon el indicador GEP, a diferencia de las métricas económicas tradicionales. Este modelo incorpora servicios como la depuración hídrica, el almacenamiento de carbono y la defensa costera. Ostras y sus arrecifes actúan como filtros naturales que eliminan partículas suspendidas y regulan nutrientes, además de amortiguar la energía de las olas y ofrecer refugio para peces e invertebrados.
Las proyecciones muestran cifras masivas: en Estados Unidos, los arrecifes restaurados podrían filtrar 77,58 cuatrillones de litros de agua. Globalmente, el secuestro anual de carbono alcanzaría los 12,3 millones de toneladas métricas. El valor combinado de estos servicios en territorio estadounidense se estimó en 25,1 mil millones de dólares anuales, aunque estas cifras representan beneficios modelados bajo escenarios de restauración extensiva, no servicios actuales.
El equipo utilizó aprendizaje automático para procesar miles de registros georreferenciados de dos bases de datos públicas. El algoritmo predijo hábitats idóneos analizando variables como temperatura, salinidad, luz, nutrientes y oxígeno disuelto. Se identificaron diez países clave: Estados Unidos, Australia, Chile, China, Japón, Corea del Sur, Argentina, Francia, Alemania e Italia.
Estas naciones albergan cerca de 295.000 kilómetros cuadrados de hábitat adecuado, equivalente al 6% de sus zonas costeras. Sin embargo, los arrecifes conocidos ocupan apenas el 10% de ese espacio disponible, concentrándose principalmente en bahías, lagunas, estuarios y deltas fluviales. La brecha entre el potencial y la realidad actual subraya la magnitud de la oportunidad de restauración.
La viabilidad de estos proyectos enfrenta obstáculos significativos. Solo el 23% del hábitat identificado cuenta con protección formal dentro de áreas marinas protegidas. Convertino señaló que el 90% de los sitios aptos requieren intervención activa, mientras que el 80% necesita medidas de conservación urgentes. "La situación actual es muy subóptima, pero existe una enorme oportunidad considerando los beneficios", afirmó el autor principal.
Además, la incertidumbre rodea la estimación de 12 billones de dólares, basada en promedios globales de servicios ecosistémicos y no en mediciones locales directas. Factores como cambios poblacionales de ostras y condiciones ambientales específicas pueden alterar los resultados finales. Respecto al cambio climático, el calentamiento global tiende a reducir la calidad del hábitat, lo que disminuiría el GEP mundial desde su potencial actual. No obstante, regiones como Australia, Indonesia, Corea del Sur, Japón y Francia podrían experimentar una expansión debido a condiciones más favorables para el crecimiento y dispersión de las ostras.