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Un vídeo de un vendedor de Maraş con una turista genera división entre quienes ven acoso y quienes defienden la tradición.
Las imágenes de un vendedor de helados de Maraş interactuando con una clienta turista han desatado una intensa polémica. La secuencia, que muestra los movimientos tradicionales del establecimiento mientras alimenta a la mujer, ha dividido a la opinión pública entre acusaciones de conducta inapropiada y defensas de la práctica cultural.
Tras la difusión del material audiovisual, varios usuarios calificaron las acciones del comerciante como hostigamiento. Estos críticos consideraron que la proximidad física y los gestos realizados durante la venta resultaban excesivos e incómodos para la visitante, etiquetando explícitamente la situación como "esto es acoso".
En contraposición, otros observadores señalaron que la turista participaba voluntariamente y disfrutaba del espectáculo. Este sector argumentó que los movimientos forman parte integral de la venta tradicional de helados de Maraş, rechazando las interpretaciones negativas al destacar la actitud lúdica de la cliente frente al vendedor.
La controversia ha consolidado dos posturas irreconciliables sobre el límite entre el folclore comercial y el respeto personal en encuentros con visitantes extranjeros.